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Un militar canadiense de las tropas de la OTAN murió a causa de la
explosión de un artefacto dinamitero en la conflictiva provincia
sureña de Kandahar, informaron hoy fuentes militares en esta capital.
El explosivo detonó cuando el soldado de 25 años viajaba en un
vehículo blindado con una caravana de abastecimiento hacia una base
militar, precisan portavoces de la organización bélica del Atlántico
Norte (OTAN).
Con esa muerte suman 79 los soldados de Canadá que perdieron la
vida en este país centroasiático desde 2002. La mayoría de los casi
dos mil 500 soldados de esa nacionalidad están desplegados en la
provincia de Kandahar.
En otro incidente, portavoces del Ministerio de Defensa comunicaron
que al menos 20 presuntos insurgentes murieron o resultaron heridos
durante enfrentamientos con tropas de la Fuerza Internacional de
Asistencia a la Seguridad (ISAF) en la convulsionada provincia sureña
de Helmand.
Los combates se escenificaron la víspera en el distrito de Sangin
sin bajas en las filas del Ejército afgano y la ISAF, según las
fuentes.
Por su parte, Afganistán rechazó, por carecer de basamento, una
evaluación de inteligencia de Estados Unidos según la cual el gobierno
afgano tan sólo controla el 30 por ciento del país en tanto los
insurgentes el 10 por ciento.
Esa valoración del director de Inteligencia Nacional de Estados
Unidos, Michael McConnell, añade que el resto 40 por ciento del
territorio afgano está bajo dominio de grupos tribales.
El informe de McConnell incluso advierte que Afganistán, ocupado
por fuerzas norteamericanas con apoyo de la OTAN, puede desembocar en
una crisis de anarquía generalizada y fracasar el actual estado.
En rechazo, el jefe de inteligencia de Afganistán, Amrullah Saleh,
aseguró en rueda de prensa que la autoridad en Kabul está asombrada
por la valoración de McConnell, la cual consideró sin basamento.
Sin embargo, Saleh admitió que el gobierno no tiene en efecto
presencia en un número de distritos del país, pero eso no indica que
los insurgentes afganos los controla.