Campeonato Panamericano

El desquite de la grecorromana

Rafael Pérez Valdés
rafael.p@granma.cip.cu

Los luchadores cubanos del estilo grecorromano, que solo habían conseguido una clasificación olímpica en los mundiales de Bakú 2007, sacaron ahora una buena tajada en el Campeonato Panamericano, celebrado en la ciudad estadounidense de Colorado Springs, donde lograron cuatro de seis posibles.

La alegría mayor, incluso con medallas de oro, correspondió a Yagnier Hernández (división de los 55 kilogramos), Roberto Monzón (60), Alaín Milián (66) y Yunior Estrada (84), reflejó la página web de la federación estadounidense. Mijaín López (120), de acuerdo a un reporte de la televisión cubana, también terminó con la dorada, aunque ya tenía su pasaje olímpico desde Bakú.

Quedaron pendiente, a la espera de dos próximos torneos, Odelis Herrero (bronce en 74) y Yosvani Lima (plata en 96).

Herrero cedió 0-3, 1-3 ante el local Thomas Curtis Dantzler, a quien vimos derrotar en su camino hacia el oro durante los Juegos Panamericanos de Río 2007. Lo había vencido meses antes en el evento continental de este deporte, en San Salvador. En definitiva el peruano Sixto Barreda le cortó ahora el sueño en la final a Curtis.

Lima llegó incluso a la discusión del oro y el boleto, fase en la cual perdió con el estadounidense Justin Ruiz, monarca de Río.

Los norteños, campeones de la greco en Bakú, ya tenían clasificaciones en 55, 66, 84, con hombres que no lucharon ahora.

Steve Frazer, entrenador de la escuadra anfitriona, ofreció opiniones sobre algunos de los cubanos: "Lima es joven, pero resistente"; "Thomas Curtis batió a Herrero, que pensamos era el opositor más difícil"; "Joe Betterman luchó con Monzón, que es muy experimentado y fuerte", según la página web ya citada.

Es posible se haya referido también, entre otros, a Estrada, quien dominó en la final por 3-1, 3-0 a Chas Betts; o a Hernández, que en su primera salida lo hizo por 7-0, 5-0 a Joe Habeck, como parte de un recorrido triunfal en el que encontró como último oponente al venezolano José Cardozo.

Monzón protagonizó una final sin riesgos, pues controló 6-0, 6-0 (superioridad) al mexicano Manuel López, y Milián, bronce en el mundial de Budapest 2005, tuvo como último rival al venezolano Endrix Arteaga.

Los cubanos del estilo grecorromano han vivido momentos de gran colorido, entre los cuales se encuentran las dos coronas olímpicas de Filiberto Azcuy (en Atlanta 1996 y Sydney 2000), así como el triunfo por equipos en el mundial de Patras 2001.

 

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