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Cuba destacó hoy que el hecho de ser miembro fundador del Consejo de
Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, es prueba de que al final
la razón vence a la fuerza y los principios se imponen al poder y al
dinero.
Durante su discurso en la apertura del segmento de alto nivel de la
Séptima Sesión del CDH, el ministro cubano del Exterior, Felipe Pérez
Roque, señaló que tras 20 largos años de pelea contra los demonios se
puso fin a los viejos estilos coercitivos del grupo.
Argumentó que Estados Unidos, con diversos pretextos para legitimar
su agresión contra Cuba en la extinta Comisión, se convirtió en Estado
fallido en la materia, responsable de los más graves crímenes y
violaciones de los derechos humanos.
Así ha terminado, por ahora, esta batalla: con la victoria rotunda
del pequeño David —grande en su dignidad— contra el gigante Goliat,
poderoso con sus armas nucleares y guerras preventivas, recalcó.
Añadió que de igual forma, también derrotaremos un día el bloqueo
criminal que se nos impone para intentar rendirnos por hambre y
enfermedades .
El canciller de la isla caribeña remarcó que por eso ahora y no
antes, hemos firmado los Pactos de Derechos Humanos, en referencia a
la rúbrica de dos textos adoptados por Cuba el jueves último en la
sede principal de la ONU en Nueva York.
Reiteró la voluntad de cooperar con los trabajos del CDH, con los
mecanismos de derechos humanos de carácter universal, no
discriminatorios y con base en el más estricto respeto de nuestra
soberanía.
No obstante, advirtió la inclaudicable decisión de enfrentar
cualquier nuevo intento de instalar en el Consejo la selectividad, la
politización, los dobles raseros y la hipocresía.
Subrayó que es ahora cuando el Consejo enfrenta su prueba de fuego
con la implementación del Mecanismo de Examen Periódico Universal, que
deberá funcionar en el más estricto respeto a los principios de
objetividad, imparcialidad y no selectividad.
Si las conclusiones y recomendaciones terminan dependiendo del
poderío e influencia de cada país, el Consejo repetirá los mismos
errores que hicieron estallar por los aires a la vieja Comisión,
puntualizó.
El jefe de la diplomacia cubana recomendó a Washington y algún que
otro escéptico que atacan despiadadamente al concierto actual del CDH,
humildad y reflexión, porque hacerlo fracasar será una responsabilidad
enorme que tendrán que asumir ante la historia.
Comentó, de otro lado, que el Movimiento No Alineados se constituyó
en factor clave en el proceso de construcción institucional del
Consejo, organismo que pondera y respalda.
Mientras cinco antiterroristas cubanos estén sometidos a 10 años ya
de injusta y cruel prisión en cárceles norteamericanas, se amenace con
bombardear a más de 60 países y se defienda la asfixia como método
para arrancar confesiones, el CDH debe existir y actuar, sentenció.
Igualmente, enarboló otras razones para apoyar el organismo de ONU,
entre ellas los desmanes cometidos por Israel contra el pueblo
palestino, la existencia de 900 millones de hambrientos y 800 millones
de analfabetos.
Además, el derecho al desarrollo como quimera para más de 100
naciones, y el sombrío panorama de 11 millones de niños fallecidos
antes de cumplir cinco años y 600 mil mujeres pobres muertas en el
parto.