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El ex secretario general de la ONU Kofi Annan se mostró contrariado
ante la incapacidad del gobierno y la oposición kenianas de alcanzar
acuerdos para superar la crisis política, tras extensas negociaciones.
Un comunicado difundido anoche en esta capital por el ex alto
funcionario, indica que el equipo mediador, integrado por relevantes
personalidades africanas, realizó su trabajo y ahora todo dependerá
del presidente keniano, Mwai Kibaki, y el opositor Raila Odinga.
La víspera, Annan se reunió por separado con ambos líderes
políticos para conminarlos a lograr un acuerdo, sin que se obtuvieran
resultados concretos ante la negativa gubernamental, según medios de
prensa, de ceder en la repartición del gabinete.
Tanto Kibaki como Odinga concordaron en crear el cargo de primer
ministro, cuya jefatura recaería en este último, pero hasta ahora no
se ha podido materializar por intereses de poder.
Las principales divergencias recaen en la división de poderes entre
el presidente y el jefe de gobierno, en la repartición de los puestos
en el gabinete y en la posibilidad de llevar acabo nuevas elecciones
en caso de que colapsara la coalición.
El fracaso político de las negociaciones llevó a que el Movimiento
Democrático Naranja (ODM, por sus siglas en inglés), de Odinga,
convocara para el jueves próximo a protestas masivas, aunque uno de
los abogados de la organización confió en una solución a finales de
semana.
Annan, quien lleva más de un mes en Kenya, declaró que no saldrá
del país sin antes haber alcanzado un acuerdo que ponga fin a la
crisis.
La situación en este Estado africano se tornó difícil después de
las elecciones del 27 de diciembre pasado cuando la oposición declaró
fraudulentos los comicios, que dieron lugar a violentos
enfrentamientos.
Estadísticas oficiales cifran en alrededor de mil 500 las personas
muertas y unas 350 mil las que fueron obligadas a refugiarse en países
vecinos y ahora viven hacinados en campamentos de refugiados.