Gidon Kremer con su orquesta en el Amadeo

Uno de los mejores violinistas del mundo ofrecerá concierto único el jueves 28 a las 8:30 p.m.

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

En la élite mundial de su instrumento, Gidon Kremer ocupa un lugar prominente. Sus presentaciones, ya sean en Alemania o Estados Unidos, Japón o México, generan justificadas expectativas. Varias de sus grabaciones están valoradas por los melómanos como discos de culto.

Estas consideraciones deben ser más que suficientes como para fijar una cita el próximo jueves 28, a las 8:30 p.m., en el teatro Amadeo Roldán. El notable violinista letón compartirá su música esa noche con el público cubano, acompañado por la no menos célebre Kremerata Báltica.

Un día antes de su concierto habanero Kremer cumplirá 61 años. Era un niño cuando se apasionó por la música en su Riga natal. Su talento fue cultivado primero en el entorno familiar, y luego de estudios elementales llegó al Conservatorio de Moscú para ponerse en manos del más importante violinista de la era soviética, David Oistraj.

Pronto sobrevino una cadena de premios: tercero en el Reina Elizabeth, de Bruselas (1967); segundo en el Concurso Internacional de Montreal (1969); primero ese mismo año en el certamen Paganini efectuado en Génova; y la consagración con el primer lugar en Concurso Internacional Chaikovski, de Moscú (1970).

Todo estaba listo para una carrera profesional de fondo, como la que ha llevado hasta hoy. Debutó en el Festival de Salzburgo en 1976, conquistó al público neoyorquino a partir de 1977, y estremeció a los medios musicales europeos cuando en 1981 se hizo cargo del Festival de Música de Cámara de Lockenhaus con una clara apuesta por la creación contemporánea.

Dos importantes compositores del siglo XX le han dedicado obras a Kremer: Sofia Gubaidulina (Offertorium) y Luigi Nono (La lejanía nostálgica utópica del futuro).

Es difícil que alguien permanezca impávido ante las magníficas interpretaciones que Kremer ha hecho del Concierto no. 1, de Dimitri Shostakovich, o de las sonatas de Beethoven que ha grabado junto a la gran Martha Argerich. Pero también ha sido capaz de rendir a los más ortodoxos con sus versiones de tangos tradicionales y de Piazzolla.

En 1996 fundó la orquesta de cámara Kremerata Báltica, integrada por músicos jóvenes de esa región.

 

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