Expertos de Cuba, República Dominicana y Haití emprenderán este año
estrategias de conservación en un Corredor Biológico en el Caribe, con
el fin de contribuir a reducir la pérdida de la biodiversidad.
Este mecanismo de colaboración regional -creado en julio de 2007-
sienta importantes bases, mediante el intercambio institucional y de
expertos, la realización de talleres y asesorías, en tanto se crean
condiciones para las investigaciones de campo.
Nicasio Viña Dávila, coordinador del Grupo Técnico Cubano para el
corredor, dijo que el Caribe clasifica entre las 25 Áreas
Megadiversas o "puntos calientes" del planeta, dada la alta riqueza de
especies, de endemismos y las amenazas existentes.
Un objetivo clave es facilitar la relación hombre-naturaleza en un
espacio geográfico delimitado, como parte de una región donde se
alojan cerca de siete mil especies de plantas endémicas, además de su
interconexión cultural, de ecosistemas y hábitat.
En próximos meses comenzarán expediciones científicas en Haití,
nación sumida en la pobreza y con bajo índice de boscosidad, pero que
cuenta con pequeños oasis de una significativa diversidad biológica.
La cooperación trinacional y de otros organismos ofrecerá a esa
nación soportes tecnológicos para el desarrollo de capacidades, en
aras de frenar el deterioro de esos sitios naturales e impulsar
acciones para combatir la miseria.
Viña Dávila destacó que este esfuerzo es fruto de la voluntad
política y constituye una respuesta en pos de mitigar los posibles
efectos del Cambio Climático, un problema global que urge de enfoques
locales, acotó.
El prestigio ecólogo consideró también que es ejemplo de la
Sur-Sur, en donde Cuba tiene experiencias de aportar.