Así trascendió recientemente en el chequeo del proceso de
inversiones que se lleva a cabo en la mina Carlos Díaz Ramos, ubicada
en los límites de Matanzas con la provincia de La Habana, un
yacimiento con yeso de alta calidad dotado de reservas millonarias a
juicio de los especialistas.
En la reunión de trabajo, presidida por Roberto López Hernández,
miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, se informó
que en el 2007 Cuba consumió un volumen superior a las 103 000
toneladas de yeso para la industria cementera, casi 16 000 de ellas
importadas a un costo que excedió el medio millón de dólares. Este
producto resulta de vital importancia, pues se le agrega al clínker
para regular el fraguado del cemento.
Gracias a la reparación en el proceso industrial y la adquisición
de algunos equipos (en lo fundamental tres nuevos camiones de
procedencia china para la transportación del mineral de la cantera al
molino), la fábrica yumurina debe garantizar la entrega mensual de 7
000 toneladas de yeso triturado a las industrias de cemento instaladas
en el occidente del país y el territorio de Cienfuegos.
Osmany Torres, jefe de producción de la fábrica, sostuvo que muy
pronto esperan contar con un nuevo cargador, un compresor y el
buldócer, equipamiento imprescindible para incrementar la producción y
concluir el desarrollo minero, que actualmente se encuentra al 75%.
Pensamos volver a los niveles que tuvo la mina en los años 80, cuando
se entregaban más de 100 000 toneladas al año, apuntó.
López Hernández comentó que el esfuerzo por impedir a toda costa la
importación, impone un accionar parejo de la dirección de
Ferrocarriles y de la Industria de Materiales. Es preciso mejorar las
condiciones de vida y de trabajo de esos colectivos en las minas, y
crear garantías para la transportación, básicamente por la vía férrea.
Este salto productivo incluye a la mina avileña, responsabilizada
con la distribución de yeso a las plantas de cemento, básicamente del
oriente cubano.