.— Las autoridades estadounidenses
que investigan a la empresa paramilitar Blackawater regresaron a
Iraq para inspeccionar el lugar donde contratistas de esa entidad
mataron en 2007 a 17 civiles, reflejó hoy el diario USA Today.
Un equipo integrado por ocho fiscales y varios agentes del Buró
Federal de Investigaciones realiza un viaje de dos semanas a Bagdad,
con el propósito de entrevistar a testigos presenciales y buscar
evidencias en la escena de la masacre.
De acuerdo con los expertos, ésta pudiera ser la última fase del
proceso legal en curso contra la compañía privada encargada de
tareas de seguridad, causa criminal boicoteada por el gobierno de
Estados Unidos.
La Administración del presidente George W. Bush prometió en
reiteradas ocasiones inmunidad a los efectivos de Blackwater
involucrados en esa matanza y en otras acciones contra la población
civil de la nación árabe.
Inmediatamente después de la balacera del 16 de septiembre de
2007 en la plaza Nisoor de la capital iraquí, decenas de ciudadanos
aseguraron que los paramilitares, integrantes de un convoy, abrieron
fuego sin provocación previa.
Los testimonios de los presentes en el área fueron ratificados
por pesquisas separadas del Departamento de Defensa de Estados
Unidos y el gobierno de Iraq, a pesar de reportes preliminares del
propio Pentágono que justificaban el hecho bajo el argumento de que
era en respuesta a un ataque insurgente.
En noviembre del año pasado comenzó la indagación federal, bajo
la cual se entrevistaron unos 30 testigos, incluyendo el personal de
la organización encartada.
Según soldados estadounidenses, helicópteros y vehículos de
combate de Blackwater lanzaron gases lacrimógenos en zonas pobladas
del país del golfo Pérsico, con el simple pretexto de despejar el
tránsito al paso de sus caravanas.
Grupos internacionales defensores de los derechos humanos y
juristas como Scott Silliman, directivo de la Universidad de Duke,
insisten en la impunidad con que esta entidad actúa al margen de la
legalidad.
Blackwater tiene su sede en Carolina del Norte y es la
contratista privada más importante al servicio del Pentágono.