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Estados Unidos confirmó hoy el impacto del misil lanzado contra un
satélite espía fuera de control y calificó de bastante probable la
destrucción del tanque con combustible tóxico contenido en el
artefacto.
Al parecer logramos reducir el equipo militar a pequeños pedazos y
tenemos un alto grado de seguridad de que golpeamos el depósito donde
se almacenaba la hidracina, aseguró en conferencia de prensa el jefe
adjunto del Estado Mayor Conjunto, general James Cartwright.
Otras fuentes del Departamento de Defensa mostraron cautela en
torno a la efectividad de la misión, al señalar que es muy pronto para
dar por sentado la desaparición del peligro.
El crucero USS Lake Erie, unidad naval estacionada en la región
norte del océano Pacífico, disparó el proyectil contra el satélite.
La aniquilación del aparato, puesto en orbita en 2006, fue
autorizada por el presidente George W. Bush.
Su argumento fue acabar con los 450 kilogramos de hidracina, una
sustancia utilizada como carburante en la industria aeroespacial cuyo
empleo tiende al desuso por su toxicidad.
Sin embargo, expertos como David Mosher consideraron que el
verdadero interés de la Casa Blanca es evitar que caiga en poder de
otros países la tecnología colocada en el satélite, así como otras
informaciones secretas relacionadas.
Autoridades rusas aseveraron este jueves que están en condiciones
de ratificar la destrucción o no del dispositivo, a partir del empleo
de modernos medios de control del espacio cósmico