El destacado compositor y pianista cubano José María Vitier
ofreció Santiago de Cuba dos inolvidables jornadas de buena música,
como parte de su gira Pulso de Vida, nombre de uno de sus últimos
discos.
En la cuna de la canción trovadoresca, la casa difusora de ese
género se abarrotó en la noche de este miércoles de un público que
disfrutó de la maestría de Vitier, quien acompañó al piano al Grupo
Familia Valera Miranda, cultivador de la trova tradicional.
Piezas como Esta vida parrandera, Mensaje de Amor, Se quema la
chumbambá, Descripción de un sueño y otros tuvieron un toque
especial con las notas salidas de las manos del laureado creador.
Vitier también ofreció un concierto en la Sala Dolores, donde
interpretó números como Espíritu de Trova, Tempo Habanero, La Vieja
Terminal, Canción de Otoño, Elogio a un tumbao, Tema de Laura, Son
nocturno, Tu amor es una lámpara encendida, Oración por Cuba y Pulso
de vida.
Ese repertorio se hizo acompañar de proyecciones que reflejaron
momentos familiares y profesionales del artista y de una de las
películas cubanas más laureadas para la cual creó su música: Fresa y
Chocolate.
La ocasión fue propicia para rendir homenaje a los prestigiosos
percusionistas cubanos ya desaparecidos, Miguel Díaz, Angá y Tata
Guines, con quienes tuvo el privilegio de compartir los escenarios.
Momento especial en la presentación del famoso pianista y
compositor fue la actuación de la cantautora Liuba María Hevia, en
la Casa de la Trova y en la Sala Dolores, en esta última con un
poema de Cintio Vitier musicalizado por José María y Ausencia, con
arreglos de su autoría.
El público disfrutó, además, de la muestra de pinturas de José
Adrián Vitier, muchas de ellas inspiradas en la obra musical del
padre, y pudo adquirir la Revista La isla infinita.