Desde un lejano faro, bautizado por usted como Faro de Alejandría,
un grupo de médicos y maestros, hijos del pueblo, que usted ha
contribuido a forjar, quienes prolongamos hasta esta isla a más de
20 000 kilómetros de la nuestra el principio humanitario inculcado y
fomentado por nuestra Revolución cubanísima: Internacionalismo,
alzamos nuestras voces y la convertimos en una, mancomunada y firme,
con el pretexto de decirle:
¡Vamos con usted, Comandante!
Un pueblo durante 50 años coreando su nombre, su nombre de mambí,
de expedicionario, de guerrillero, de guía y líder sin igual,
enriquece las páginas de la historia universal. Sus pasos
conductores, los mismos pasos que permitieron el inicio de la
Revolución, la consolidación y el sostenimiento luego de nuestros
principios en medio de este mundo bipolar y convulso, han dejado
huellas imperecederas. Una profunda convicción nos acompaña, con el
mismo respeto y la profunda admiración que cubanos y cubanas todos,
albergamos en nuestra sangre de patriotas y corazones de hijos, la
marcha enardecida encabezada por usted durante 50 años;
continuaremos pertrechándonos de ese inmenso arsenal de ideas que
fluyen claras y sabias y que constituyen pilares de inestimable
valor.
La Revolución es ahora indetenible. Sigue tras los avances de la
ciencia y la técnica, de la genética, del progreso humano, de la
calida de vida, de la natalidad y un mundo donde vale, el hombre.
Timor Leste, una isla donde Che Guevara es, al igual que en
nuestra Cuba, un paradigma, recibe con gratitud y regocijo los
servicios médicos y educacionales que brindamos. Los que hemos
vivido, por los años, aparejados a todas las etapas de nuestra
Revolución y aún los más jóvenes, que la hemos vivido también, desde
sus inicios ya a través de anécdotas o de libros, vamos aquí
librando batallas, enalteciendo nuestra patria. Hoy queremos
compartir con usted la satisfacción de servir como dignos cubanos y
el orgullo de ser parte de la historia bajo su conducción,
reafirmamos, al mismo tiempo que sabemos que su rostro se disemina y
su figura se multiplica por doquier:
¡Vamos con usted, Compañero Fidel!
¡Vamos con usted nuestro eterno Comandante en Jefe, Hasta la
Victoria Siempre!