Un número inusual de llamadas a nuestra Redacción: ¿Cómo está
Cuba? Una y otra vez las preguntas se repetían desde diferentes
partes del mundo: España, Uruguay, Argentina, México…
¿Qué se dice acerca de la renuncia de Fidel? Error: Fidel no ha
renunciado. Deja los cargos "sin dramatismos" —a fin de cuentas
nunca se aferró a ellos, así lo explicó el 17 de diciembre pasado.
Sin embargo, no ha abandonado la lucha.
No asombra tanto interés. Esta Isla es como un experimento, del
cual ¡cuántos ojos pendientes existen! Los buenos y los malos.
El país está funcionando perfectamente bien, como lo pidió el
Comandante en Jefe cuando dio a conocer el 31 de julio del 2006 su
Proclama al pueblo de Cuba. Eso es lo que duele a quienes mal nos
quieren.
Nada de ambiente apocalíptico. Se trata de la continuidad de un
proceso irreversible —perfectible— a partir de nuestras propias
fuerzas, desde dentro. "Mi más profunda convicción es que los
problemas actuales de la sociedad cubana (…) requieren más de
respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un
tablero de ajedrez".
Ese mismo rival enfermizo que, como dijera en su mensaje "hizo
todo lo inimaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba
complacerlo" ha reconocido que no ha habido un cambio en Cuba con la
noticia. Es lógico. Los cambios que propiciemos en el presente o el
futuro serán para hacer mejor nosotros este socialismo.
Fidel ha sobrevivido a más de 600 intentos de asesinatos
planificados por la CIA y su sabia conducción ha permitido que a 90
millas de la mayor potencia del mundo, esta isla anclada en el
Caribe haya dado lecciones de resistencia. Los "hemos mantenido a
raya durante medio siglo".
La noticia —no podemos negarlo, conmociona—. Mi generación creció
y se educó sintiéndolo cercano, por eso no hay despedida. Seguirá
entregándonos en sus Reflexiones un arma más del arsenal de ideas,
porque —tal como sentenció José Martí, Maestro de todos los
cubanos—, de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace y hemos
de ganarla a pensamiento, conscientes de que "el adversario a
derrotar es sumamente fuerte".
Hoy Cuba navega segura, pese a no pocos agoreros. Lo que sucede
aquí sobrepasa a un hombre y un nombre, es cuestión de pueblo.
Legendario vencedor de tantas batallas, ¿quién duda de que no hay
retirada, que continuará al frente del combate?
Y a los de enfrente no se hagan ilusiones con aquello de su
"transición". Más de una vez descorcharon botellas de champán…en
vano.