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El Consejo de Seguridad se reunirá hoy para considerar la
controvertida proclamación unilateral de independencia de la
provincia serbia de Kosovo, rechazada por Rusia como "un acto ilegal
y nulo".
Los 15 miembros de este organismo de la ONU se reunieron ayer a
solicitud de Rusia y Serbia para consultas de urgencia sobre esa
nueva situación creada en ese territorio de los Balcanes bajo
administración de la ONU desde 1999.
El gobierno local de Kosovo controlado por líderes de la
mayoritaria población formada por inmigrantes albaneses proclamó
ayer por su cuenta la independencia de esa provincia, considerada
cuna de la cultura y la religión ortodoxa serbias.
Las potencias occidentales tomaron el control de Kosovo después
de 78 días de bombardeos realizados por la Organización del Tratado
del Atlántico Norte (OTAN) contra Serbia, del 24 de marzo al 10 de
junio de 1999.
Los bombardeos obligaron a las autoridades serbias a retirar sus
tropas de Kosovo, las cuales trataban de frenar una ofensiva
terrorista con fines separatistas lanzada de marzo a septiembre de
1998 por el llamado Ejército para la Liberación de Kosovo.
El Consejo de Seguridad aprobó entonces la Resolución 1244, que
establecía que Kosovo debía seguir siendo parte integrante de
Serbia.
También disponía una administración civil provisional a cargo de
la ONU (la MINUK), con la presencia de fuerzas de mantenimiento de
la paz dirigidas por la OTAN (KFOR), y aludía a la necesidad de una
solución definitiva para Kosovo.
Previo a las consultas previstas para hoy en el Consejo de
Seguridad, el embajador de Rusia, Vitaly Churkin, dijo que su país
insistirá en la aplicación de la Resolución 1244 y los documentos
relevantes de la ONU para Kosovo.
"En concordancia con esos documentos, la declaración de
independencia debe ser considerada inválida", dijo Churkin.
El diplomático ruso, cuyo país tiene poder de veto como miembro
permanente del Consejo de Seguridad, había asegurado con
anterioridad que Kosovo "no entrará en el edificio de la ONU como
miembro pleno de la comunidad internacional".
Churkin ha expresado también preocupación por la seguridad de los
serbios y otras minorías étnicas en Kosovo.
"Durante las consultas nos pronunciaremos enérgicamente contra
cualquier intento de medida represiva, en caso de que los serbios
kosovares decidan no cooperar con la declaración de independencia",
advirtió.
Hasta el momento, algunos países europeos como España, Grecia,
Bulgaria, Chipre, Rumania y Eslovaquia se oponen, al menos a corto
plazo, a reconocer a Kosovo como nuevo estado, mientras que Malta y
Portugal preferirían una decisión en el Consejo de Seguridad.
Expertos en asuntos legales han manifestado sus dudas sobre la
legitimidad de la proclamación unilateral de independencia de Kosovo
bajo los términos de la ley internacional.
"Es difícil justificar una secesión de ese tipo", según el
vicepresidente del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento
alemán, Hans-Ulrich Klose.