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La Cámara de Representantes de EEUU se pronunció este jueves a favor
de la apertura de un proceso judicial contra dos cercanos
colaboradores del presidente George Bush, que se niegan a declarar
sobre el escándalo del despido de varios fiscales en el año 2006.
La Cámara, de mayoría demócrata, votó 223-32 a favor de las
citaciones del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Joshua Bolten, y el
ex responsable de los servicios jurídicos de la presidencia, Harriet
Miers, por ignorar varias convocatorias parlamentarias para explicar
las razones de esos despidos.
Los republicanos se retiraron de la sala antes de la votación en
señal de protesta, argumentando que la prioridad de la Cámara de
Representantes debería ser aprobar una ley que autorice
permanentemente escuchas telefónicas en algunos casos.
Bush invocó el "privilegio del Ejecutivo" para impedir los
testimonios en ese escándalo, que le costó el cargo al ex ministro de
Justicia Alberto Gonzales. Corresponde ahora al fiscal federal de
Washington iniciar el proceso por "ofensa al Congreso", una acusación
raramente empleada, que tiende a castigar a quien intente obstruir una
investigación de los legisladores o que se nieguen a declarar.