Las víctimas del huracán Katrina están
expuestas a elevados niveles de toxicidad y por tanto deben abandonar
con urgencia los albergues suministrados por el gobierno, aseguran hoy
autoridades sanitarias de Estados Unidos.
El Centro de Control de Enfermedades (CDC) encontró concentraciones
peligrosas de formaldehído en 519 traileres ubicados en Louisiana y
Mississippi, estados severamente golpeados por el meteoro que en
agosto de 2005 dejó mil 800 muertos y más de 100 mil personas sin
hogar.
En varios casos, la contaminación con esa sustancia química
empleada como preservador superó en 40 veces la cota asimilable por
los seres humanos, señala el reporte de la entidad científica con sede
en Atlanta.
Ante esta situación el riesgo de contraer padecimientos
respiratorios se incrementa sobremanera, explicaron especialistas de
la institución, quienes exigieron al gobierno la evacuación inmediata
de los ciudadanos.
Mike McGeehin, directivo del CDC, urgió a la Agencia Federal para
el Manejo de Emergencias (FEMA) para que organice la salida de los
afectados y priorice a las familias con menores, ancianos y enfermos
crónicos.
Decenas de ocupantes de las cerca de 120 mil casas rodantes
suministradas por la Casa Blanca comenzaron en 2006 a presentar
problemas de salud, tales como falta de aire, dolores de cabeza y
secreciones nasales.
Más de mil quejas se presentaron ante la FEMA, organización que
realizó una investigación, cuyos resultados manipuló, según reveló una
pesquisa desarrollada por representantes demócratas al Congreso
estadounidense.
La indagación de los legisladores demostró que la agencia
gubernamental realizó un estudio poco confiable, al medir el nivel de
toxicidad en albergues sometidos a ventilación durante días.
Los congresistas probaron que el personal de la FEMA coordinó con
autoridades de salud para que obviaran los reportes sobre riesgos
potenciales a partir del contacto sistemático con el formaldehído, un
producto también clasificado de cancerígeno por organismos
internacionales.