Las muertes por las riadas y deslaves
aumentaron hoy a 20 en el departamento boliviano de Chuquisaca, donde
unas ocho mil familias permanecen damnificadas.
Aunque los estragos del fenómeno climatológico La Niña son peores
en el Beni, las autoridades chuquisaqueñas revelan que la situación
también es crítica aquí, sobre todo en la agricultura.
Según el Centro de Operaciones de Emergencia, más de cuatro mil
hectáreas de cultivos fueron arrasadas por el desborde de ríos
locales, y existe peligro inminente de nuevas inundaciones.
A su vez, las autoridades confirmaron que ayer disminuyó el nivel
de las aguas en la norteña ciudad de Trinidad, aunque la inundación
durará unos 50 días.
Sin embargo, el riesgo continúa en los municipios de Puerto Siles,
San Joaquín y Santa Ana de Yacuma, donde se espera una inundación
severa dentro de una semana.
Las lluvias, granizadas e inundaciones que convirtieron a Bolivia
en zona de desastre natural, han afectado hasta ahora a más de 56 mil
familias, con 52 fallecidos por los embates climáticos.