Pasadas las Primarias del Potomac, los
senadores Hillary Clinton y Barack Obama enfocan hoy la vista hacia
los próximos comicios internos en su lucha por la candidatura
demócrata a la presidencia de Estados Unidos.
Como parte del proceso demócrata la próxima semana le tocará el
turno a Wisconsin y Hawai, donde Obama tiene grandes posibilidades de
mantener su racha ganadora, de acuerdo con las encuestas.
Según la televisora CNN, el legislador afroamericano tiene el
respaldo del 45 por ciento de los votantes liberales de Wisconsin,
cuatro puntos más que su rival.
En los últimos días Obama se anotó ocho triunfos consecutivos:
Virginia, Maryland, Louisiana, Maine, Distrito de Columbia,
Washington, Nebraska y las Islas Vírgenes.
Esos éxitos le permitieron por primera vez encabezar la nominación
demócrata, ya que tiene más delegados que su oponente de caras a la
Convención Nacional del partido, en la cual se nombrará a candidato
para luchar por la Casa Blanca.
Ante ese panorama Hillary Clinton sustituyó a su jefa de campaña,
Patti Solis Doyle, por su asesora Maggie Williams, y luego renunció el
subdirector, Mike Henry.
Sin embargo, ahora la primera dama espera contrarrestar esas
victorias con triunfos en Texas y Ohio, grandes estados con un
importante número de hispanos, sector que siempre la ha apoyado.
Pero ese grupo ya no es tan seguro, como lo demostraron las últimas
elecciones primarias del Potomac. Incluso los hombres blancos,
pensionados y las mujeres, núcleo de Clinton, cada vez votan más por
Obama.
Hillary se hunde en el Potomac" y La espalda de Clinton está contra
la pared fueron algunos de los títulos de la prensa norteamericana
tras los comicios del Potomac, llamados así por el río que cruza
Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia.