Otras intenciones, sin embargo, emanan de la embajada de Estados
Unidos en La Paz, cual consecuencia de instrucciones recibidas desde
Washington y que responden a la fobia incurable de la administración
Bush contra Venezuela y Cuba.
La noticia la trajo la agencia Associated Press: un becario del
programa estadounidense de intercambio Fullbright reveló en la
capital boliviana que un funcionario de seguridad en la embajada
norteamericana le pidió información sobre trabajadores venezolanos y
cubanos en Bolivia.
"Quedé estupefacto", dijo a la AP el becario Alex van Schaick.
"En mi opinión, este hombre me estaba pidiendo espiar para el
gobierno de EE.UU."
El funcionario en cuestión es Vincent Cooper, asesor del jefe de
seguridad de la misión diplomática, quien, según ABC News, antes
había encomendado similar misión a un grupo de voluntarios del
Cuerpo de Paz.
Según la página web oficial del gobierno estadounidense, el
Cuerpo de Paz es "una organización internacional de servicio que
tiene como misión ayudar a países a través de voluntarios
capacitados. Estos voluntarios trabajan en un país extranjero por
dos años y ayudan en las áreas de salud, educación, negocios y
agricultura, entre otras".
No extraña entonces que el organismo, acusado en el pasado de
haber sido utilizado cual tapadera por la CIA, se apresurara a
subrayar que "cualquier conexión con la comunidad de Inteligencia
comprometería seriamente la posibilidad de que el Cuerpo de Paz
desarrolle y mantenga la confianza de los países en los que
servimos".
El estudiante Schaick, de 23 años, sostuvo que durante una
reunión de instrucciones en la embajada sobre las medidas de
seguridad aconsejables durante su estadía en Bolivia, Vincent Cooper
le pidió que le reportara los nombres, ubicación y actividades de
cooperantes cubanos y venezolanos en la nación andina.
"Sabemos que están allí, solo queremos los datos de ellos",
insistió el funcionario "diplomático" en franca actividad
injerencista y violatoria de los principios que rigen las relaciones
internacionales.
Sorprendido con las manos en la masa, el embajador yanki en La
Paz, Philip Goldberg, se apresura ahora por intentar despejar el
entuerto, y lo mismo hacen los voceros del Departamento de Estado en
Washington, adonde fue llamado a la carrera el señor Cooper.
Según las justificaciones, se trató de un incidente aislado, que
no compromete a los seis becarios de la Fundación Fullbright ni a
los 130 voluntarios del Cuerpo de Paz destacados en Bolivia, quienes
buena faena tendrían por delante si tuvieran que reportar sobre las
actividades de los alrededor de 2 000 médicos y especialistas
cubanos de la salud en el hermano país sudamericano.
Tendrían que haberlos seguido bajo torrenciales aguaceros, por
ejemplo, a los más de 30 campamentos atendidos por ellos para
damnificados de las inundaciones que azotan a varios departamentos
bolivianos.
O desperdigarse por toda la geografía de aquel vasto país, ya sea
en el altiplano, el trópico, los Andes y otras regiones donde los
antillanos dan vida a consultorios, puestos de salud y hospitales
rehabilitados donde se atiende a buena parte de la población, en
particular la más necesitada. Claro que hay que sumarle al listado
de doctores oftalmológicos, el amplio glosario de bolivianos
operados de la vista en la Operación Milagro.
En los informes en poder de la embajada gringa debe saberse
también que, con el concurso de educadores de la Isla, y del método
pedagógico Yo sí puedo, fueron alfabetizadas más de 450 000
personas, según los datos del presidente Evo Morales en su balance
de Gobierno ante el Congreso.
Se trata de una ayuda desinteresada, sin precondiciones, salvo
los compromisos de integración con solidaridad y cooperación bajo el
espíritu humanístico de la Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA).
Se trata de una apuesta por la salud, la educación, no para
subvertir al Gobierno, financiar o adoctrinar a la oposición.
Resulta una colaboración de gobierno a gobierno, bajo control de las
autoridades del país, a diferencia de aquella "asistencia" que
financia a partidos y opciones políticas de la oposición, según
denuncias de las autoridades bolivianas.
Pero lo más probable es que ese detalle también sea considerado
otro incidente aislado, aunque a todas luces resulte una buena
empapada¼ no precisamente de agua.