Trabajar: ¿opción o necesidad?

Mientras la Organización Internacional del Trabajo le augura al mundo más desempleo, en Cuba hay plazas sin cubrir y hasta quienes se dan el lujo de esperar por opciones "atractivas"

Pastor Batista Valdés

Los relojes anuncian las 10:00 a.m. de un miércoles con singular sensación de domingo. Aunque miles de tuneros se aferran a sus puestos laborales, un segmento de población recorre tiendas y calles del centro urbano; algunos hacen la cola para tomar helado, conversan entre sí o se sientan plácidamente en el parque.

Imágenes así no transmiten precisamente una sensación de vínculo laboral.

Otros, como eslabón intermediario, expenden las verduras que con seguridad no sudaron produciendo; y no faltan quienes —a quemarropa o con furtivo misterio— proponen la venta de divisa, pantalones, ropa interior, zapatos deportivos, muebles...

Pareciera que hay vacaciones masivas. ¿Será relajamiento en la disciplina de los centros laborales o que toda esa gente vive sin trabajar? ¿Se han agotado acaso las fuentes de empleo?

Estadísticas en poder de la dirección provincial de Trabajo ayudan a despejar incógnitas. Una encuesta en torno al tema (finales del año 2007) sitúa a Las Tunas entre las provincias con más baja tasa de desocupación: solo permanece sin trabajo el 0,5% de quienes acuden a solicitarlo.

El ambiente de domingo se presenta diariamente en horario de trabajo.

Pero, contradictoriamente, aquí también es muy baja la tasa de ocupación: incorporado apenas el 65,7% de la población económicamente activa (inferior a la media nacional).

Posibilidades para trabajar sí hay —afirma la joven Deibys García Figueroa, directora provincial de Trabajo. Hoy tenemos casi 6 000 plazas vacantes, abiertas totalmente a quien desee ocuparlas, en todas las categorías: profesionales, administrativos, servicios, técnicos, obreros...

La necesidad de fuerza laboral es un hecho real. Ministerios como los de la Agricultura y el Azúcar (base productiva histórica, con alta incidencia aún) requieren no menos de 1 000 trabajadores para suplir vacíos, sin incluir el ilimitado horizonte para nuevos empleos si hubiera suficientes instrumentos y condiciones para rescatar e incorporar áreas de producción perdidas hoy.

¿NECESIDAD O "ATRACCIÓN"?

Aunque alimentarse es una necesidad básica del ser humano —y el único modo de satisfacerla es producir— lo cierto es que el trabajo agrícola, labores en la construcción y en otras esferas de la producción, se presentan como "opciones no atractivas", porque no están lo suficientemente estimuladas.

Muchas personas que no trabajan ni aportan nada se arrogan el lujo de seleccionar, escoger y acomodarse sólo a propuestas que les resulten "seductoras".

Ello explica por qué empresas como la que construye obras de arquitectura e ingeniería industrial claman aquí por casi un centenar de albañiles, carpinteros, plomeros, mecánicos montadores, paileros, ejecutores de impermeabilización y hasta asesores jurídicos, a pesar de la información y promoción ofrecidas hasta por los medios de comunicación, según explica José Borrero, director de recursos humanos.

A Lenin Mora, especialista de las microbrigadas sociales, le preocupa cómo enfrentar el salto en la rehabilitación y conservación si durante 2007 la unidad laboró con el 54% de la fuerza que puede asumir y, además de oficios básicos, sigue necesitando ingenieros, arquitectos, técnicos...

Para Laury Laguna (de recursos humanos en Educación) el asunto merece especial interés, pues "sectores como el nuestro también requieren custodios, contadores, otros oficios e incluso personal docente. Hoy muchos jóvenes en formación imparten docencia para suplir el déficit. Quien no trabaja ni estudia es porque no quiere, pues hay aulas para la superación y opciones de estudio como empleo hasta en los lugares más intrincados".

Pesquisas consignan a unas 14 000 personas sin vínculo laboral ni estudiantil en el territorio. Quienes viven en áreas rurales quizás puedan argüir la poca variedad de fuentes o la carencia real de instrumentos para la actividad agrícola. En la ciudad no es exactamente así. Más de 800 jubilados han asumido plazas despreciadas por vigorosos brazos.

¿Será que —a diferencia de lo que agobia a millones de seres humanos en el planeta— estos no sienten, ni tienen, necesidad de trabajar? ¿De qué viven: del padre que los mantiene, de la remesa exterior o del negocio turbio sustentado por el ombligo del delito, con recursos y artimañas que desangran al mismo Estado que les asegura canasta básica, atención médica, seguridad, estudio e idénticos derechos que al resto de la sociedad?

MÁS VALOR

Se necesita más valor (en ambas acepciones: decisión y virtudes) para que tal tendencia no siga proliferando en el país.

La familia tiene una importancia vital. Pero no puede estar sola en ese empeño. En mi niñez (más acá de 1959) sentía vergüenza el padre —y se inquietaba el barrio— cuyo hijo era vago. Y tal vez no había tantas opciones de empleo como hoy.

Eran, en cambio, tiempos en que, conforme a lo propuesto por Fidel en La Historia me Absolverá, el desempleo dejaba de ser un problema social. A menudo resonaba el concepto de "el trabajo, derecho y deber del pueblo". ¿Acaso para algunas personas esa sentencia perdió el significado de su segunda parte? Los consejos de la administración no están ajenos a esa realidad, y emprenden acciones.

La persuasión es una excelente vía para demostrar, argumentar, convencer... Y donde ella no es suficiente muy bien le viene el complemento de la exigencia y del rigor.

Aunque indudablemente serán necesarias también medidas económicas para lograr revertir esas tendencias.

Muchos ciudadanos lo expresaron tras el discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz (26 de Julio de 2007 en Camagüey) convencidos de que, también a tono con lo dicho por Fidel, esa inclinación de algunos ciudadanos a vivir del sudor ajeno, es una de las cosas que debe ser cambiada, para perfeccionar, hacer más justo y eficiente el proyecto cubano de verdadera Revolución.

Es una realidad que ninguna solución tendrá salida si no es por la vía del trabajo.

 

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