.— La representante de la ONU
Radhika Coomaraswamy enumeró hoy ante el Consejo de Seguridad los
desafíos más urgentes en los esfuerzos globales para la protección de
los niños afectados por conflictos armados.
Al participar en un debate abierto del alto organismo convocado
para tratar el tema, la jurista de Sri Lanka llamó a expandir el
reconocimiento de las cambiantes características de los conflictos, ya
que dijo existen "zonas grises".
Explicó al respecto que existe una línea borrosa entre los
conflictos armados y la violencia criminal, que a menudo implica el
crimen transnacional, la guerra no tradicional y el tráfico humano.
Coomaraswamy se refirió a los ataques sistemáticos y deliberados
contra estudiantes, maestros y escuelas, que reportan un sostenido
incremento.
La representante habló de cómo en conflictos regionales como el de
la región africana de los Grandes Lagos se recluta a niños desplazados
por la violencia o refugiados en campamentos.
Denunció asimismo la detención de niños por alegada asociación con
grupos armados y dijo que esas acciones violan los estándares de las
leyes internacionales, lo cual es altamente preocupante.
Muchos de los niños detenidos, precisó, son maltratados,
torturados, sometidos a enérgicos métodos de interrogatorios y
privados de alimentos y educación.
En su intervención ante el Consejo de Seguridad, la funcionaria
señaló el uso indiscriminado de armamentos en áreas civiles como las
bombas de racimo, con un severo impacto en la población de esas zonas,
en particular en los niños.
Otro aspecto abordado por Coomaraswamy fue el vinculado a la
violencia sexual y de género, incluida la violación de niños, que dijo
es una consecuencia devastadora de los conflictos en muchas partes del
mundo.
Apuntó que en su informe al Consejo de Seguridad, el Secretario
General pasó revista al desarrollo en 18 situaciones de preocupación,
donde se reportan el asesinato o mutilación de menores, así como el
reclutamiento y uso de niños como soldados.
Otros son los ataques contra las escuelas y hospitales, la
violación y otras graves violencias sexuales contra los niños, el
secuestro de menores y la negación de acceso humanitario a ellos.
El debate del Consejo de Seguridad, que prevé una veintena de
intervenciones, está dirigido por el canciller de Panamá, Samuel Lewis
Navarro, en representación del país que preside este mes el alto
organismo de la ONU.