Venezuela prepara hoy sus
argumentos frente a las demandas de la petrolera estadounidense Exxon
Mobil, que las autoridades consideran de índole política más que
económica.
El viceministro de Energía y Petróleo Bernard Mommer indicó que la
decisión de un tribunal de Nueva York de dictar medida cautelar a una
cuenta por 300 millones de dólares fue tomada unilateralmente, sin
escuchar argumentos venezolanos.
Lo que hubo, dijo en entrevista en el programa En confianza de
Venezolana de Televisión, fue un pronunciamiento unilateral de la
corte sin consultar a Petróleos de Venezuela (PDVSA) que esta semana
tendrá la oportunidad de presentar sus argumentos.
Mommer indicó que Venezuela está dispuesta a pagar la indemnización
correspondiente por la expropiación de los bienes de Exxon Mobil como
resultado del proceso de rescate de la soberanía petrolera.
Recordó que de 32 convenios operativos y asociaciones, que
consideró una privatización encubierta, sólo Exxon Mobil rechazó la de
la figura de empresa mixta, mientras aún se negocia con la Conoco
Phillips.
En ese sentido Mommer consideró que la empresa norteamericana está
aislada a partir de una posición política para defender el control
extranjero sobre los recursos petroleros nacionales.
El viceministro venezolano reveló que la causa del fracaso de las
negociaciones con Exxon Mobil fue la negativa de la firma a eliminar
la posibilidad de arbitraje internacional de la empresa mixta
propuesta y en ningún caso de índole económica.
En opinión de Mommer el arbitraje fue introducido como parte de un
esquema de dominación, acompañado con la llamada internacionalización
de PDVSA que posibilitó la existencia de bienes embargables en Estados
Unidos y otros países.
Calificó de fantasiosa la demanda de 12 mil millones de dólares
hecha por la firma estadounidense e indicó que es parte del intento de
crear un ambiente negativo, junto al envío de notificaciones a bancas
y empresas para atemorizar y crear pánico.
Exxon Mobil quiso negociar puntos de soberanía y dijimos que no y
finalmente se decidió por la vía más agresiva, expresó Mommer, para
quien se trata de un mensaje de la transnacional a otros países que
quieran recuperar su soberanía petrolera.