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Sin precedentes, consideran aquí hoy los especialistas la ola de frío
que mantiene en jaque todo el norte de Vietnam, mientras a juzgar por
los pronósticos no da indicios de replegarse.
Desde la primera mitad de enero anterior, temperaturas que fluctúan
entre los dos y 10 grados centígrados impusieron la adopción de
medidas extraordinarias para proteger cosechas y ganado, mientras en
las ciudades proliferaron las enfermedades cardiovasculares y
respiratorias.
Este es un país preparado para el verano, no para inviernos así,
comentaba una ama de casa en el centro comercial capitalino Big C,
mientras dividía el capital destinado a comprar abrigos más
protectores para su familia.
Como en momento de magia, sólo durante los tres días del festival
de Año Nuevo Lunar el mercurio marcó 15-16 grados, en una suerte de
permiso climático para celebrar.
Este martes los partes oficiales prevén mínimas entre siete y nueve
grados para Hanoi, acompañadas en la mayoría del resto de la semana
por jornadas de lluvia.
Mirando hacia el norte, donde el hielo y la nieve cubren las
montañas del centro turístico de Mau Son, en el lindero con China, las
temperaturas giran en torno a los cinco grados.
Un hito ocurrió el pasado 10 de febrero, cuando el descenso llegó a
menos dos grados en otro punto norteño de recreación, Sa Pa.
Las expectativas son inciertas, toda vez que ya el Centro nacional
de Hidrometeorología alertó que la temporada fría se extenderá como
nunca antes.
Las regiones norvietnamitas experimentaron en 1968 un periodo de
frío de 26 días, 21 años después otra ola helada marcó otro record, 28
días con los termómetros casi boca abajo.