Los estados norteamericanos de Virginia y
Maryland, además del Distrito de Columbia, serán hoy el nuevo campo de
batalla entre los senadores Hillary Clinton y Barack Obama en busca de
la nominación del Partido Demócrata.
Apuntalado por las holgadas victorias del fin de semana, el
legislador por Illinois apuesta por mantener su buena racha, algo en
que coinciden los medios de prensa.
El sábado Obama venció en las primarias de Lousiana, Washington y
Nebraska, además de las Islas Vírgenes, y el domingo en Maine, con lo
cual recortó aun más la magra ventaja de la ex primera dama en el
número de delegados.
Ante esa derrota, Hillary Clinton sustituyó a su jefa de campaña,
Patti Solis Doyle, por su asesora Maggie Williams, con el fin de dar
un nuevo rumbo a su alicaída estrategia electoral.
Este martes, en las llamadas Primarias del Potomac, debido a que
los tres territorios son surcados por ese río estarán en juego un
total de 238 delegados.
Las encuestas también dan como favorito a Obama en los comicios de
la próxima semana en Wisconsin y Hawai, pero su rival espera
contrarrestar esas victoria con triunfos en Texas y Ohio, en marzo,
estados que aportan grande cantidad de delegados.
Un sondeo del diario USA Today y la firma Gallup divulgado la
víspera confirmó lo apretado de la lucha entre ambos contendientes.
De acuerdo con la investigación, la legisladora por Nueva York
tiene el respaldo de un 47 por ciento del electorado liberal a nivel
nacional, apenas tres puntos más que su rival.
Debido a los vínculos creados durante la presidencia de su esposo
William Clinton, la senadora cuenta hasta la fecha con el apoyo de más
súper delegados, quienes son libres de votar por un precandidato.
Los súper delegados son gobernadores, congresistas, líderes del
partido, dirigentes históricos y ex presidentes.
Sin embargo, Obama reforzado con sus más recientes victorias cuenta
con más delegados comprometidos
Para lograr la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de
Estados Unidos se requieren dos mil 25 delegados.