El presidente boliviano, Evo
Morales, instruyó hoy la declaración del departamento de Beni como
zona de desastre, debido a las inundaciones ocasionadas por el
fenómeno climatológico La Niña.
Cerca de la medianoche del lunes, el mandatario orientó a su
gabinete ministerial decretar el estado anunciado horas antes, después
de sobrevolar las regiones afectadas.
Según la ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivero, a partir de
esta determinación, el prefecto y los alcaldes benianos podrán
modificar sus presupuestos y compras directas.
Este martes, el jefe de Estado se reunirá extraordinariamente con
sus ministros para elaborar el correspondiente decreto supremo, cuya
demora obedeció a la falta de un informe técnico justificándolo.
Graciela Toro, ministra de Planificación del Desarrollo, aseguró
que el gobierno cuenta con unos ocho millones de dólares donados por
la cooperación internacional para atención humanitaria.
Agregó que además fueron solicitados dos millones de dólares al
Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Externo para
cubrir los gastos estimados de recuperación.
El Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de
Desastres y Emergencias analizará hoy un proyecto de gastos para
paliar los estragos ocasionados por La Niña.
Dicha matriz identificará los aspectos más urgentes para atender lo
básico: alimentos, vituallas, carpas, agua y medicinas para asistir a
las familias damnificadas.
Toro valoró la respuesta internacional ante esta crisis, sobre todo
mediante los préstamos garantizados por el Banco Interamericano de
Desarrollo, el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento.
La misión de las Naciones Unidas en Bolivia evalúa los daños
productivos ocasionados por las lluvias y deslaves, y presentará un
informe preliminar para la futura toma de decisiones.
A su vez, el Viceministerio de Biodiversidad, Recursos Forestales y
Medio Ambiente desplegó una estrategia para minimizar los daños en la
fauna silvestre de los departamentos de Beni y Pando.
Hasta la fecha, La Niña trajo un saldo para Bolivia de más de 50
muertos, 45 mil familias damnificadas y decenas de desaparecidos.