Nacida en Nueva York, doctora en Derecho Internacional y conocida
en Cuba por sus libros El código Chávez y Bush vs. Chávez,
Eva se autodefine como "una combatiente revolucionaria" y sostiene que
en su agresión contra Venezuela el imperialismo incorpora hoy día
diferentes tácticas y nuevos actores.
"El financiamiento por parte de la USAID (Agencia Internacional
para el Desarrollo), del Departamento de Estado, y otras entidades a
grupos de la oposición se ha duplicado o hasta más, también ha habido
un aumento en las operaciones psicológicas, en la parte mediática,
dentro de Venezuela.
"Venezuela en el 2007 fue clasificada por el gobierno de EE. UU.
como el país del hemisferio con mayor tránsito de drogas, que tiene
relación con estados terroristas, con grupos terroristas y que da
refugio a terroristas. Ha habido un cambio, lo que antes era una
intervención de más bajo perfil, digamos clandestino, hoy día yo lo
clasifico como una guerra, la guerra asimétrica, de cuarta generación,
o como se llame, que utiliza todas estas tácticas para agredir."
En el espectro político venezolano ha surgido aparentemente una
nueva fuerza: los estudiantes universitarios¼
Aquí en Venezuela siempre los movimientos estudiantiles han sido
fundamentales en los cambios sociales, muchos de los protagonistas de
la revolución hoy día fueron luchadores estudiantiles. Sin embargo, lo
que ha ocurrido en el último año está vinculado a la derecha y al
gobierno de Estados Unidos, trabaja con programas dedicados a su
formación y liderazgo, con financiamiento por parte de la USAID, la
embajada estadounidense, organismos internacionales como la FAES
(Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), en España, que
dirige el ex presidente José María Aznar. Son estudiantes de la
derecha vinculados totalmente con la oposición en Venezuela, los
partidos políticos, medios de comunicación, centrales sindicales,
empresarios, en el teatro de la política venezolana.
Sin embargo, frecuentemente son presentados como una fuerza fresca,
descontaminada de la política tradicional.
Algunos de los líderes fueron a Belgrado a entrenarse con el grupo
Otpor, que significa Resistencia en serbio, un movimiento de la
antigua Yugoslavia cuya estrategia contra Milosevich se basaba en lo
que ellos denominan la no violencia, formado, financiado y asesorado
también por diferentes agencias del gobierno de Estados Unidos: la
USAID, el Instituto Republicano Internacional, el Instituto por la
Paz, etc. Este mismo movimiento fue repetido en Ucrania, Georgia, lo
intentaron en Belarús y en el Líbano, pero no funcionó, en otros
países sí, son las llamadas revoluciones de colores.
En Venezuela son estrechos los vínculos entre este movimiento
estudiantil y el Departamento de Estado, la embajada de EE. UU., el
grupo Otpor, los medios privados como Globovisión o RCTV e
internacionales como CNN, BBC, Fox News, The New York Times,
Washington Post¼ , siempre lo presentan
como un movimiento nuevo, fresco, que no tiene vínculos ninguno con la
oposición vieja ni con Estados Unidos, y eso es mentira.
Usted ha denunciado otras veces que reciben fondos a través de la
Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OIT).
Esta oficina fue creada en Venezuela en junio del 2002, en América
solo existen dos: la de Bolivia, muy activa en estos momentos y la que
está dentro de la embajada de Estados Unidos en Caracas, pero como
expliqué contratan a una empresa privada, que en este caso es la DAI y
ellos manejan un presupuesto por encima de los 10 millones de dólares
al año. No hay nada secreto: en su página web, ellos mismos reconocen
que desde su fundación han dado financiamiento y asesoría a más de 380
organizaciones, proyectos y grupos aquí en Venezuela. No hay que
probarlo, ellos mismos lo dicen.