La creación de fincas forestales, un programa para el desarrollo
sostenible de los bosques con poco avance en la provincia de
Camagüey, se espera crezca en 20 unidades durante el año.
Después de más de una década del inicio de esta vía para la
repoblación de arboledas, en el territorio funcionan unas 150 de
esas instalaciones, y ha visto limitado su avance fundamentalmente
por dificultades para la construcción de la vivienda del finquero y
su familia.
La empresa Forestal Integral Camagüey fomentó recientemente tres
unidades y anunció otras 20 en el resto del 2008.
En ese empeño también participan otras entidades de los
ministerios de la Agricultura, Azúcar y de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias, la especializada en la protección de la flora y la
fauna y cooperativas de campesinos.
Las fincas se asientan esencialmente en terrenos ociosos y su
extensión es de unas 25 hectáreas.
El Estado entrega una vivienda, una pequeña superficie para el
cultivo de viandas y hortalizas y animales como vacas y ovinos, todo
lo cual sirve para el autoabastecimiento familiar.
En 1995 surgió en la provincia de Villa Clara esta alternativa de
la reforestación y enseguida se amplió por los demás territorios de
Cuba.
La familia forestal recibe los beneficios de un préstamo bancario
en dependencia de los árboles que sea capaz de reponer o fomentar y
reciben ventajas financieras por los resultados de su labor, como el
pago de primas por los árboles renovados.