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Varios miembros occidentales del Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA) presionan para que la próxima evaluación del programa
nuclear iraní justifique la imposición de sanciones.
Sin identificar a esos países, diplomáticos acreditados ante la
entidad especializada de Naciones Unidas dejaron entrever hoy la
eventualidad del aplazamiento de ese informe.
El temor parte de la presunción de que el director Mohamed El
Baradei declarará resuelta la mayor parte de las cuestiones que Irán
tenía pendientes con el organismo fiscalizador.
En su anterior evaluación, el egipcio El Baradei afirmó haber
constatado progresos en la colaboración de los iraníes con el OIEA, y
a principios de este año les dio un plazo adicional de cuatro semanas
para resolver asuntos pendientes.
La publicación del próximo informe técnico coincidirá con el examen
en el Consejo de Seguridad de la ONU de nuevas represalias contra la
República Islámica, promovidas por Estados Unidos y la Unión Europea
(UE).
Washington y la UE ven un propósito avieso en las actividades
nucleares que Teherán conduce para generar la electricidad que demanda
su desarrollo económico, el que sufraga con la venta de sus
hidrocarburos.
Las presiones, de acuerdo con la versión que circula en el OIEA, no
podrán impedir la presentación del informe a la Junta de Gobernadores,
cuya próxima reunión está fijada del 3 al 7 de marzo para abordar
nuevamente el caso iraní.