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Unidad, arma electoral de Chávez en Venezuela

CARACAS, 11 de febrero (PL).— En un año que el presidente venezolano, Hugo Chávez, considera clave para la Revolución Bolivariana, la unidad de la izquierda se perfila como el reto del que dependerán los resultados de sus elecciones regionales.

En opinión del mandatario, Venezuela enfrenta una arremetida conjunta de la oposición interna y del gobierno de Estados Unidos encaminada a generar desabastecimiento e inseguridad para crear descontento en el pueblo.

Junto a ello, Chávez advierte sobre las pretensiones de sus enemigos de ahondar las diferencias de enfoque en las filas de la izquierda para propiciar la división, sobre todo a partir del proceso de elección de candidatos a los comicios.

El próximo noviembre se realizarán las elecciones de gobernadores, alcaldes y otras autoridades regionales, para lo cual el Jefe de Estado pidió elegir a los candidatos desde las bases, como forma de garantizar el respaldo popular.

Frente a ello, la oposición, alentada por el triunfo en un referendo realizado el pasado diciembre que rechazó una reforma constitucional, se moviliza en la búsqueda de candidaturas unidas, un proceso cuesta arriba aunque no imposible.

Pero, en opinión de Chávez, lo más peligroso es el juego sucio que algunos sectores opositores intentan, luego de fracasar sus pretensiones de atraer a las Fuerzas Armadas a una aventura golpista.

En opinión de Chávez los opositores buscan pescar en río revuelto ( ) están jugando a algún evento extraordinario y repentino que nos desestabilice, para ellos venir por nosotros a derrocar el gobierno.

En ese contexto incluye infiltración de paramilitares, desabastecimiento de alimentos para generar descontento en el pueblo, auspiciar violencia en las calles y hasta la utilización de drogas y el alcohol para provocar situaciones complejas.

Las acciones abarcan la exageración de problemas como la delincuencia, el desabastecimiento y la inflación en algunos medios de comunicación.

En ese contexto Chávez considera importante atacar las fallas de la gestión de los gobiernos nacional, estatales y regionales y no permitir rencillas internas y ambiciones personales.

El peligro previsto por las autoridades es que en caso de un triunfo de la oposición en los próximos comicios el país podría verse envuelto en una guerra, pues la oposición buscaría tomar el poder antes del término del mandato presidencial en 2013.

Actualmente los seguidores de Chávez controlan 22 de los 24 estados del país suramericano, pero la oposición aspira a triunfar al menos en otros cuatro estados, además de Zulia y Nueva Esparta, hoy con gobernadores opositores.

Según un estudio del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), del gobernador de Zulia, Manuel Rosales, hay condiciones para triunfos opositores en 15 estados, con mayor fuerza en Táchira, Mérida, Anzoátegui y Falcón, además de 165 de las 337 alcaldías.

Aunque las previsiones de UNT parecen exageradas y una proyección proselitista más que análisis real, lo cierto es que Chávez enfrenta una ola de recuperación de sus enemigos, con una táctica mixta de procedimientos legales y desestabilizadores.

Frente a ello, la izquierda trabaja en la formación del Partido Socialista Unido, que agrupará a más de 20 organizaciones y la formación, paralelamente, de un Polo Patriótico, junto a aliados como los partidos Comunista y Patria para Todos.

El Jefe de Estado, por su parte, apuesta a una mayor eficiencia del aparato administrativo, que comenzó con ajuste de gabinete, y acciones para asegurar la unidad de la izquierda, aspecto clave en las elecciones convocadas para noviembre.

 

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