La economía venezolana encuentra
hoy en el petróleo un sólido respaldo para los programas de
desarrollo, apoyada en la existencia de reservas probadas de 100 mil
millones de barriles y la soberanía sobre ese importante recurso.
Según estimados del gobierno, los ingresos petroleros llegaron el
pasado año a una cifra cercana a los 31 mil millones de dólares,
apoyados por el sostenido incremento en las cotizaciones del crudo
nacional.
En el ejercicio presupuestario del 2007 se tomó como base un
precio de referencia de 29 dólares el barril para la cesta nativa de
hidrocarburos, mientras que en la práctica cerró el ejercicio en
65,20 dólares la unidad de 159 litros.
Para el 2008 se estimó un valor promedio de 35 dólares y ya desde
el 1 de enero a la fecha alcanza 84,63 dólares el barril.
Unido a ello, la política de plena soberanía petrolera aplicada
por el gobierno, con una participación mayoritaria para el estado en
los negocios del sector en el país, colocan a ese importante recurso
bajo control del ejecutivo.
De esa forma, capitales que anteriormente salían del país rumbo a
bancos foráneos o quedaban en manos de transnacionales quedan ahora
a disposición de un amplio espectro de proyectos sociales que
benefician a amplios sectores de la población.
La estrategia oficial determinó la migración a la figura de
empresas mixtas de los antiguos convenios operativos, de exploración
a riesgo y ganancias compartidas y las asociaciones de la Faja
Petrolífera del Orinoco.
Un elemento esencial en esas acciones esta en la presencia como
socio mayoritario de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA),
sin que ello excluya la participación de compañías transnacionales
bajo el nuevo esquema.