La situación parece controlada en
Timor Leste, donde el primer ministro, Xanana Gusmao, proclamó el
estado de emergencia y toque de queda tras de los atentados hoy
contra el presidente, José Ramos Horta, y su persona.
Las dos medidas regirán por 48 horas desde de las 20:00 UTC.
Ramos Horta fue operado por una herida de bala en el estómago y
posteriormente trasladado a un hospital de Darwin, Australia, donde
sigue en tratamiento médico.
Según el equipo de facultativos que le atienden en el Royal
Darwin Hospital se puede esperar una total recuperación.
El mandatario, de 58 años, mereció en 1996 el Premio Nobel de la
Paz por su liderazgo en un movimiento pacífico que liquidó la
ocupación de Indonesia en ese territorio (1975-1999), ubicado en la
parte oriental de la isla de Timor, y cercano al continente
australiano.
Indviduos armados asaltaron su residencia en esta capital y
entablaron un fuerte tiroteo con soldados que custodiaban el
inmueble.
La mayoría de las versiones sobre esos hechos insisten que el
cabecilla rebelde y ex militar Alfredo Reinado dirigió el atentado y
murió durante el ataque, pero las autoridades aún no lo han
confirmado.
Reinado lideró la revuelta que en 2006 dejo más de tres decenas
de muertos y desplazó a 150 mil personas de sus hogares. Luego de
encarcelado por el cargo de asesinato y deserción, el entonces ex
comandante se fugó de prisión.
La situación creada derivó en la entrada de las MINUT en el país,
independizado en 2002, e inmerso dos años después en una ola de
tensiones y violencia.
En otra acción casi paralela elementos facciosos dispararon
contra el automóvil en que viajaba Gusmao hacia sus oficinas, pero
el jefe del ejecutivo salió ileso.
Fuentes diplomáticas en Dili ratificaron que la pequeña nación
sudasiática permanece en calma.
Indonesia declaró que no evacuará a sus nacionales residentes en
territorio timorense porque no hay deterioro de las condiciones de
seguridad.
Efectivos de las fuerzas de paz de la ONU para Timor Leste (MINUT)
custodian las calles, la casa del gobierno y la residencia
presidencial.
Desde Canberra, el jefe de gobierno australiano, Kevin Rudd,
anunció reforzará las tropas de ese país destinadas a las MINUT,
según dijo a solicitud de las autoridades timorenses.
Unos 800 soldados australianos actúan en misiones destinadas a la
estabilización del Estado más pobra de Asia, junto a mil 700
policías de las Naciones Unidas.
Nueva Zelanda indicó que ampliará también su presencia en el
contingente de paz de la Organización mundial, integrado además por
la ex metrópoli del territorio, Portugal.
La cruenta intentona contra el gobierno timorense ha sido
condenada por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, la Unión
Europea y gobiernos de la región.