El gobierno boliviano evalúa hoy
la adopción de nuevas medidas para encarar los desastres naturales
provocados por el fenómeno climatológico La Niña, aunque considera
controlada la actual crisis.
Según la ministra de Planificación del Desarrollo, Graciela Toro,
la situación de emergencia que padece el país se encuentra bajo
control y anunciará medidas para atender a los damnificados.
Descartó la declaración de desastre regional al departamento de
Beni, aunque definirá nuevas acciones a partir de un informe de las
Naciones Unidas sobre el impacto del fenómeno climático.
El viceministro de Defensa Social, Hernán Tuco, informó que unas
43 mil familias han sido afectadas por los desbordes de ríos,
inundaciones y deslaves provocados por las lluvias.
Sin embargo, reveló que el nivel del río beniano Ibare descendió
un centímetro, disminuyendo la amenaza al dique de contención que
circunvala la ciudad de Trinidad.
Toro agregó que la situación permanece en calma en Cochabamba, La
Paz y Santa Cruz, donde las precipitaciones mermaron durante la
semana pasada.
El gobierno trabaja junto a las autoridades departamentales en la
atención de los damnificados, aunque admitió la necesidad de más
carpas, alimentos y nutrientes para niños y ancianos.
A su vez, la ministra Toro valoró la cooperación internacional en
esta etapa de emergencia, y la respuesta positiva de otras naciones
al llamado gubernamental.