Los senadores Hillary Clinton y Barack
Obama hacen hoy peripecias para intentar atraer el voto de los
electores en Maryland, Virginia y esta capital, próximos escenarios
de la disputa por la postulación demócrata para la Casa Blanca.
Desde el fin de semana, los aspirantes fijaron la vista en las
llamadas Primarias del Potomac, donde este martes estarán en juego
238 delegados del partido a la Convención Nacional, foro que
nominará al candidato presidencial de la organización en Denver,
Colorado, en agosto próximo.
Obama es considerado favorito en Maryland y el Distrito de
Columbia, y aparece con posibilidades de triunfo en Virginia, de
acuerdo con algunos sondeos en ese territorio, bañado por las aguas
del río Potomac.
Tras la jornada de votaciones del fin de semana, la porfía entre
la ex primera dama y el legislador afro-americano se tornó más
cerrada, al acortar Obama la desventaja en el número de
representantes a su favor de cara al cónclave partidista.
Las victorias del senador en Washington, Louisiana y Nebraska el
sábado le situaron por debajo de Clinton en apenas medio centenar de
delegados, desbalance insignificante, ya que faltan elecciones
primarias en una veintena de estados, varios de ellos populosos.
La prolongada rivalidad entre los aspirantes comienza a provocar
dolores de cabeza en la cúpula del partido, temerosa de que el
desgaste que genera la controversia interna le reste tiempo y fuerza
al político que finalmente encarará en las urnas al candidato
republicano.
En las filas del partido gobernante, el senador John McCain
consolidó el sábado último su ventaja al vencer en el estado de
Washington, pese a las derrotas sufridas el mismo día frente al ex
gobernador de Arkansas Mike Huckabee en Louisiana y Kansas.
McCain tiene a su favor más de 700 de los mil 191 delegados que
necesita para ser nominado por la convención nacional republicana,
prevista para septiembre en Minnesota.
Huckabee sólo dispone de 215 comisionados para el foro partidista
y, aunque se niega a una retirada, atribuye sólo a un milagro su
posible postulación, tal como dijo el fin de semana en una visita a
la Universidad de Maryland, en College Park.
Por la parte demócrata, tal parece que la incógnita se extenderá
hasta fines de marzo y quizás hasta abril.
El 4 de marzo habrá elecciones primarias en Ohio, Texas, Rhode
Island y Vermont, jornada que amenaza con convertirse en un segundo
"Supermartes" para el partido opositor.
Ese día estarán en juego 444 delegados, de ellos 389 otorgados
por Texas y Ohio.
Para ser el candidato demócrata, un político necesita de al menos
dos mil 25 voces en la convención nacional.
Según cálculos de la varias televisoras y páginas en Internet que
dan cobertura a las elecciones en Estados Unidos, hasta ahora
Clinton tiene a su favor mil 106 delegados, mientras que Obama mil
34.
A diferencia de los republicanos que aplican el principio "winner
takes-all" (el ganador se lo lleva todo), los demócratas utilizan
una compleja fórmula para distribuir a los comisionados, sobre la
base de los porcentajes obtenidos por cada precandidato en las
urnas.
Además de los delegados recibidos gracias al voto popular, el
partido utiliza los llamados súper delegados, en su mayoría líderes
locales de la organización que otorgan su voto a uno u otro
aspirante a tono con sus intereses personales o en sintonía con la
cúpula de la agrupación.
Obama aventaja a Clinton en el número de delegados obtenidos en
las urnas, 908 frente a 877, sin embargo permanece por debajo en el
total, ya que la ex primera dama es apoyada por un mayor número de
súper delegados.
El diario The Washington Post informó que uno de esos
comisionados, Harold Ickes, quien mantiene una larga amistad con la
familia Clinton, recibió en su empresa contratos por unos 125 mil
dólares producto de la campaña presidencial de la ex primera dama.