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A Estados Unidos le cuesta cada vez más trabajo para hallar hoy
aliados, capaces de secundarlo en nuevas invasiones, tras las
operaciones bélicas contra Iraq y Afganistán, afirma un instituto
británico de investigaciones.
La situación existente en esas naciones ocupadas obra contra la
voluntad de otros países de participar en nuevas acciones de guerra,
reconoce el director del Instituto Internacional de Estudios
Estratégicos de esta capital, John Chipman.
Aun cuando el Pentágono aumente las técnicas de contrainteligencia
y la coordinación de análisis sobre asuntos civiles y militares para
enfrentar situaciones complicadas, le será difícil reclutar aliados
para largas campañas, consideró.
En octubre de 2001, Estados Unidos atacó a Afganistán bajo el
pretexto de apresar al saudita Osama Bin Laden, a quien acusó de
organizar los atentados del 11 de septiembre de ese año, en Washington
y Nueva York.
Asimismo, en marzo de 2003, tropas norteamericanas y británicas
invadieron de forma unilateral a Iraq, sin consentimiento de la ONU y
con el supuesto propósito de incautar armas de destrucción masiva, las
cuales nunca aparecieron.
En ese sentido, el príncipe Andrés, tercer hijo de la reina Isabel
II y cuarto en la línea de sucesión del trono real, criticó a la Casa
Blanca por no escuchar consejos al agredir al estado del Golfo
Pérsico, hace casi un lustro atrás.
El también duque de York, de 47 años, al romper el protocolo de la
realeza, el cual prohíbe comentar ese tipo de asuntos, estimó ayer que
Estados Unidos en ningún momento tuvo en cuenta las lecciones del
pasado colonial británico.