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El gobierno chadiano instó hoy a los miles de refugiados que huyeron
hacia Camerún que retornen al país, donde existe una tensa calma tras
la retirada de los rebeldes de la capital y el anuncio de la tregua.
El ministro de Minas de Chad, Nassour Abdallah, durante una
alocución en la Radio Nacional exhortó a la población a que regresará.
Advirtió que todos los que alojan a los rebeldes en sus casas deben
entregarlos o serán tratados como tal.
Abdallah comunicó que queda prohibido el uso de turbantes en las
calles de N Djamena, la capital chadiana, para evitar que los
insurgentes se escondan tras ellos. Hay que circular con el rostro
descubierto, puntualizó.
En la frontera con Camerún, los militares cortaron desde la víspera
el tráfico, vía por la cual más cerca de 15 mil chadianos se
trasladaron hasta este país vecino, huyendo de la violencia y los
combates entre los rebeldes y las fuerzas de seguridad.
No obstante, decenas de personas continúan saliendo del país en
piraguas a través del río Chari, dijeron fuentes camerunesas.
En la localidad fronteriza de Kouseri, donde se alojan la mayoría
de los refugiados, hay un exceso de personas concentradas, que provoca
serias dificultades a las organizaciones humanitarias que intentan dar
asistencia.
Los insurgentes admitieron la víspera la posibilidad de detener las
hostilidades para promover el diálogo, a cambio pidieron la renuncia
del presidente Idriss Deby, mientras, acusaron a Francia de apoyar
directamente al gobierno.
La capital de ese país africano vive hoy una tensa calma, signada
por la incertidumbre, mientras los rebeldes continúan desplegados en
los alrededores de esa ciudad.