Para abrir espacios al diálogo y celebrar la identidad nacional,
para indagar por nuestras raíces, para defender lo que es nuestro
pero sin chovinismo ni xenofobia, el Conjunto Folclórico Nacional
convidó el pasado viernes a su segundo Maka, el primero en lo que va
de año.
La tertulia fue presidida por el maestro Rogelio Martínez Furé. A
los Maka, nombre que Furé rescató de ceremonias de igual nombre
realizadas en Angola, se viene a conversar, a bailar, a disertar; a
reír y a compartir lo mismo conocimientos de cocina que de canto.
El maestro Martínez Furé escogió la fecha por estar cercana a la
celebración de la Candelaria y del inicio de la lucha armada por la
liberación de Angola.
"Para refrescar la memoria y luchar contra el olvido". el
estudioso del folcloror cubano hizo un recorrido por estas fechas y
la vinculación de nuestra identidad a ellas, que resultaron tener
muchas más cosas en común de las que se esperaban.
La relevancia de este convite radica en volver a vivir nuestros
eventos cotidianos desde la sabiduría y el conocimiento, con la
vista aguzada y el oído atento. Participar en un Maka, como confirmó
Furé, es comprender que la identidad no es un ejercicio asumido o un
libro de ecuaciones que se hereda. Es un río de aguas renovadas que
desemboca en el océano de la humanidad.
"¿Somos o no somos? ", preguntó el folclorista, y desde siempre
se conoce la respuesta. Pero después de una tarde para y con las
raíces, se responde sin vacilar: ¡Somos!