.— La polémica sobre las armas de
fuego en Estados Unidos revive hoy luego de dos crímenes violentos
que conmocionaron el fin de semana Chicago y Baltimore, refleja el
diario The New York Times.
Este un problema de nuestra sociedad y ninguna comunidad es
inmune a hechos como este, lamentó Edward Zabrocki, alcalde del
poblado de Tinley Park, en Chicago, donde cinco mujeres fueron
asesinadas durante el asalto a una tienda de ropa.
Según el rotativo, frente al lugar de la matanza aparecieron
cruces rodeadas de flores en homenaje a las víctimas y para demandar
el fin de la violencia.
Por su parte, en Baltimore un adolescente de 15 años acribilló a
balazos a sus progenitores y a sus dos hermanos, añade el periódico
neoyorquino.
El menor tomó una de las pistolas de su padre y disparó a los
familiares mientras estos dormían, explicó Hill Toohey, vocero de la
policía local, quien añadió que el responsable fue arrestado y será
acusado de asesinato en primer grado.
Activistas de derechos humanos insisten en la necesidad de que el
gobierno del presidente George W. Bush adopte medidas para
fiscalizar los más de 270 millones de revólveres y fusiles en poder
de los ciudadanos.
La administración Bush dejó expirar legislaciones establecidas
durante el mandato de William Clinton, dirigidas al control de las
ventas de armas y la prohibición de adquirir artefactos
semiautomáticos de asalto.