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La multitudinaria movilización realizada por las organizaciones
campesinas y sindicatos nacionales en la jornada anterior impacta hoy
en el panorama político y social mexicano.
Más de 100 mil personas repletaron la emblemática plaza del Zócalo,
en el centro de esta capital, integradas en caravanas de trabajadores
rurales con sus tractores y contingentes de afiliados a las más
diversas organizaciones obreras del país.
Paralelamente, la actividad se repetía en otros estados de la
nación incluyendo el control de los edificios de las filiales de la
Secretaría de Agricultura.
Las consignas fundamentales fueron la demanda de renegociación del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la oposición
a la eventual privatización parcial o total de las industrias
petrolera y de energía eléctrica, entre otras.
Medios de difusión locales aseguraron que fue la más grande
concentración realizada en los últimos años y una demostración de
fuerzas importante tras el acuerdo suscrito para actuar unitariamente
por entidades campesinas y organizaciones sindicales.
Precisamente ese aspecto fue el resaltado por los oradores en el
mitin, tres de ellos pertenecientes a las agrupaciones campesinas y
otros tres a los representantes de la parte sindical.
Todos llamaron a mantener la unidad del bloque y lo consideraron
capaz de oponerse con éxito a intentos de entregar a intereses
transnacionales o concretamente de Estados Unidos, los réditos del
petróleo, nacionalizado por el gobierno del general Lázaro Cárdenas.
Pidieron luchar para detener la aplicación del capítulo
agropecuario del TLCAN que ya abrió las fronteras mexicanas a la
entrada libre de gravámenes de alimentos subsidiados de los
productores de esos países en detrimento de los nacionales.
Todo un programa de movilizaciones casi consecutivas hasta el 1 de
mayo fue acordado por campesinos y obreros y la primera de ellas,
según se anunció en el acto, será la toma el 8 de febrero del Congreso
para tratar de obtener el apoyo legislativo.