La resistencia dio muerte a un
soldado estadounidense en el norte de Iraq, con lo cual ascendió hoy
a tres mil 944 la cifra de bajas letales norteamericanas en su
guerra contra este país.
La jefatura de esas tropas confirmó la pérdida, y sin ampliar en
detalles sobre las circunstancias en que pereció, acotó que el
militar murió el jueves en una acción de "fuego indirecto", al
parecer, por la explosión de una granada.
Fuerzas de Estados Unidos y nacionales ejecutan operaciones
contrainsurgentes en el norte iraquí, como parte de un plan de
multiplicar ofensivas que se realizan desde hace un año.
En febrero de 2007 Washington puso en práctica cambios de medidas
estratégicas en el terreno de operaciones militares, que se
tradujeron en un incremento de operaciones y efectivos en diversas
zonas con gran presencia insurgente.
Los objetivos eran controlar tales territorios para poder
responsabilizar por su seguridad a las fuerzas iraquíes, mientras
que los soldados norteamericanos podrían pasar a un segundo escalón.
Esas operaciones dirigidas hacia las regiones central y
septentrional no han concluido, sin embargo, una nueva campaña de
gran envergadura se realizará contra uno de los lugares más
importantes de la dirección norte, la ciudad de Mosul.
Según el primer ministro Nuri al Maliki, esa será "la batalla
final", lo cual supone que en la ofensiva se emplearán grandes
cantidades de hombres y medios.
"Se han dado todos los pasos necesarios para asegurar el éxito de
la campaña militar y para imponer el control de las fuerzas de
seguridad sobre la ciudad", declaró a la prensa el general Wadiq al
Hamdani, jefe de la Policía de la provincia de Nínive.
Un año después de que Estados Unidos implantó nuevas medidas en
el escenario de la guerra, la ejecución de una gran ofensiva
evidencia que fueron escasos los resultados norteamericanos en
cuanto a sus propósitos de desarticular a la resistencia y someter a
esa región.