Próxima a cumplir su quinto aniversario, la red de redes En
Defensa de la Humanidad, iniciativa internacional promovida por
cientos de intelectuales, artistas profesionales y activistas
sociales de diversas partes del planeta, acumula experiencias
suficientes como para alcanzar una mayor proyección y un más
decisivo impacto en la opinión pública.
Para ello debe ser mucho más dinámica su agenda y propiciar
acciones múltiples, eficaces y estrechamente articuladas, según
expresó ayer en La Habana el teólogo y sociólogo belga Francois
Houtart, uno de sus fundadores.
Su intervención, y las de otras destacadas personalidades
vinculadas al movimiento, tuvieron lugar en el seno de la II
Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, que sesionó
en el Palacio de las Convenciones, bajo la advocación del legado de
José Martí.
La red, explicó el ministro cubano de Cultura, Abel Prieto, ha
sido un soporte útil para hacer visibles a los movimientos sociales
contra el neoliberalismo y la globalización hegemónica, y en defensa
de la diversidad cultural.
Tras constatar el alcance y la responsabilidad de los núcleos
sociales e intelectuales que integran esta red, varios de los
participantes manifestaron interés por sumar sus aportes a tan noble
y necesario proyecto, y agradecieron la oportunidad de escuchar de
viva voz a Pablo González Casanova, también fundador de la
iniciativa.
El notable sociólogo mexicano argumentó la urgencia de movilizar
el pensamiento crítico, antimperialista y revolucionario de la
región en función de consolidar un frente único de lucha.
Más allá de América Latina y el Caribe, esa necesidad se expresa
en la realidad europea, de acuerdo con el teatrista español Jaime
Losada, quien ha coordinado esfuerzos para denunciar el concubinato
entre las élites políticas del Viejo Continente y el poder imperial
norteamericano.
En el orden editorial, otro importante suceso aconteció en la
Conferencia: la puesta en circulación de seis nuevos tomos de las
Obras completas, de José Martí.
Se trata de los frutos más recientes del equipo del Centro de
Estudios Martianos que, encabezado por el historiador Pedro Pablo
Rodríguez, lleva a cabo, con minuciosidad y rigor científico e
intelectual, la edición crítica de la vasta producción textual del
Apóstol.