El amplio y muy documentado reportaje firmado por los reporteros de
investigación Tristram Korten y Kirk Nielsen, describe cómo el
terrorista, asesino y torturador, cuya participación en conspiraciones
contra Cuba y Venezuela ha sido denunciada en múltiples oportunidades
por las autoridades de ambos países, fue el invitado principal de un
reciente banquete de Alpha 66 en el restaurante Miami Havana, de esa
localidad.
En espera de una decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva
Orleans sobre su caso migratorio, Posada Carriles, reclamado por
Venezuela en relación con su responsabilidad en el sabotaje a un avión
cubano en 1976 que costó la vida a las 73 personas que viajaban a
bordo, apareció en la actividad al lado de Pedro Remón, el connotado
terrorista de Omega 7, con el cual fue condenado en Panamá, y Reinol
Rodríguez, ex jefe de la Coordinadora de Organizaciones
Revolucionarias Unidas (CORU) de Puerto Rico, y asesino del joven
militante cubano radicado en esa isla, Carlos Muñiz Varela.
El reportaje de Korten y Nielsen describe cómo en esta cena, donde
se encontraban reunidos los terroristas de Alpha 66, Posada fue
acogido con efusión por los presentes, muchos de ellos fichados por el
FBI.
Su presencia resultó descrita entonces como "un honor" a los
asistentes por Remón. Este vendedor de carros de New Jersey,
convertido en pistolero, es el autor reconocido por el FBI de la
ejecución del militante Eulalio José Negrín, asesinado ante los ojos
de su propio hijo, en su residencia de New Jersey, el 25 de noviembre
de 1979; y del diplomático cubano Félix García Rodríguez, ocurrido en
Nueva York, en plena calle, el 11 de septiembre de 1980.
Algo que lo cuenta todo de esta reunión gansteril con
características de encuentro neofascista: una pistola Beretta 9 mm
otorgada como premio de una rifa. Una "joven madre" se lo llevará.
En entrevista con Salon, Remón lamenta la ausencia en el evento de
Santiago Álvarez, el proveedor de armas de esa tropa, encarcelado por
posesión ilegal de un arsenal, quien encabeza con Nelly Rojas el grupo
de fanáticos que protegen a Posada.
Reinol Rodríguez se presenta, por su parte, como el "jefe militar"
del grupo. Anda con Al Bacallao, descrito como uno de los visitantes
asiduos del campo de entrenamiento de Alpha 66, llamado Rumbo Sur, que
el reportaje grafica con abundante material fotográfico.
El campo está manejado por Osiel González Rodríguez, formado por la
CIA en Fort Benning, donde estudió técnicas de sabotaje junto a
Posada, Félix Rodríguez Mendigutía, Jorge Mas Canosa y otros
personajes que conformaran la mafia terrorista de Miami.
Contactado por la revista, el fiscal federal R. Alexander Acosta se
negó a hablar mientras la vocera del FBI local, Judy Orihuela, afirmó
sin reírse que el FBI persigue a los responsables de cualquier forma
de terrorismo. Es esta misma portavoz de la policía federal quien
declaró, unos años atrás, que el terrorismo cubanoamericano "no es una
prioridad para el FBI".
Además de subrayar cómo Alpha 66 viola las leyes nacionales y
convenios internacionales, el reportaje de Salon, uno de los más
completos retratos de la fauna terrorista de Miami jamás realizado en
EE.UU., hace referencia a los Cinco cubanos antiterroristas que siguen
encarcelados, más de nueve años después de su arresto, por la
"justicia" de Bush.