Donde
el obrero, combativo y entusiasta, produce bienes para el pueblo y
consolida con su esfuerzo la economía de la nación; en la trinchera
que defiende el combatiente, siempre alerta y preparado; en el aula
donde se educa y califica al joven, consciente de su responsabilidad
para con la Patria¼
En la obra hecha y en la que se levanta y en la que se cuida su
calidad y su belleza; en el hospital de la atención esmerada y la
limpieza óptima; en la lejana montaña de los niños con escuela y
médico; en la tierra campesina beneficiada por el progreso; en el
hogar feliz en que se enseñan correctos modales y a respetar al
anciano¼
En los jardines y en las flores y en los bosques que crecen bajo el
cuidado de los hombres; en el celo con que se preserva y se cuenta la
historia; en el amor ciudadano a Martí, a Fidel, a la Revolución¼
En cada cubano que se caracterice por la modestia personal y
revolucionaria, por su eficiencia y abnegación; en cada cubano de
sensibilidad y de virtudes, que se consagra a trabajar por la Patria y
que encuentra su mayor satisfacción en el cumplimiento del deber y en
los servicios que presta a la Revolución; en cada cubano con una alta
dosis de humanismo y solidaridad en su conducta y quehacer, al tiempo
que riguroso y exigente en los principios¼
No se busque más.
Allí está su ejemplo y su recuerdo y el mejor homenaje.
A Celia.