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Varios miembros del gabinete gubernamental costarricense fueron
víctimas directas de la ascendente criminalidad en ese país al ser
asaltados en sus casas.
Hombres armados entraron a las residencias de cinco ministros o de
sus familiares para robar, mientras que una funcionaria fue asaltada
de manera violenta cuando se trasladaba en su auto.
El diario La Nación señala que en diciembre de 2003, unos sujetos
con ametralladoras retuvieron al ministro de la Presidencia, Rodrigo
Arias, mientras saqueaban su vivienda en Ciudad Cariari, en Belén,
provincia de Heredia.
Esos hechos cambiaron el discurso de las autoridades, que hasta
hace poco sostenían que el temor de la población obedecía a una
percepción errónea sobre la delincuencia y sus alcances, comentó el
diario.
El presidente Oscar Arias reconoció que este tema es real y admitió
que existe el sentimiento generalizado de que el principal problema
que tiene Costa Rica es la inseguridad.