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El presidente estadounidense, George W. Bush, concluyó hoy una visita
a Israel y Cisjordania, y partió hacia Kuwait para iniciar la segunda
fase de su gira por la región árabe.
En el aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv, el jefe de Estado
israelí, Shimon Peres, y el primer ministro, Ehud Olmert, despidieron
al visitante.
Sobre esa estancia del mandatario, el periódico sirio Al Tawra
apuntó que "todo lo que Bush declaró antes y durante su estancia son
palabras al viento, y lo demuestra el hecho de que las presiones de
Washington sobre Israel son iguales a cero".
La visita del gobernante norteamericano estuvo centrada en el
programa nuclear de Irán, la influencia de Teherán en la región árabe
y el conflicto israelo-palestino.
El presidente de Estados Unidos pretende desde este viernes
extender al Golfo Pérsico la posición anti-iraní de su administración,
pero se presume que no podrá convencer a los estados del área de sus
planes contra Teherán.
En esa subregión, Bush también visitará a Bahrein, los Emiratos
Árabes Unidos y Arabia Saudita, todos integrantes del Consejo de
Cooperación del Golfo, que en principio no desea una solución militar
para el diferendo entre Washington y Teherán.
El mandatario norteamericano se despidió de Israel y Cisjordania
rechazado también por organizaciones árabes de fuerte arraigo popular.
Junto con demostraciones callejeras contrarias a la presencia de
Bush, la Resistencia Islámica (Hamas) declaró que esa visita tuvo como
fin respaldar la ocupación contra los palestinos y consideró una
declaración de guerra sus alegaciones sobre la resistencia palestina.
Una formación paradigmática en la lucha contra la ocupación, la
libanesa Hizbalá o Partido de Dios, calificó de funesta para árabes y
musulmanes, y vergonzoso para sus líderes, el arribo de Bush y que su
estancia constituía una jornada luctuosa en la historia regional.