Nápoles
desestabiliza la "revolución verde" de Europa. En la misma cara del
Vesubio un extraño monte de desechos y papeles amenazó con tocar cielo
romano. Se trata de una crisis medioambiental que ha puesto a correr a
Italia.
Desde Nápoles, la ciudad más poblada de Campania, han dado el
alerta. En esa región del sur italiano más de 100 000 toneladas de
basura, acumuladas en casi 15 años, desbordan las calles.
Ante la falta de vertederos, la población prendió fuego a las
colinas de residuos, pero la iniciativa no fue suficiente. Los
disturbios, sobre todo en el barrio napolitano de Pianura, se
intensificaron en las últimas dos semanas.
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, calificó la
situación como una tragedia. Y Romano Prodi, el primer ministro,
reunió su gabinete para tomar medidas de urgencia. Ahora, cuando la
erupción del nauseabundo volcán casi sepulta a Nápoles, el Gobierno
redobla los llamados de unidad nacional y, ante la desconfianza de
algunos, no duda en publicitar los 2 000 millones de euros que durante
varios años fueron puestos a disposición de este tipo de servicios.
Pero Italia, en un alarde de desarrollo, prefirió exportar basura
napolitana a construir depósitos y hallar soluciones internas
efectivas desde los primeros ruidos de la crisis.
Roma está amenazada con fuertes sanciones por la Comisión Europea.
El inquietado Prodi dio cuatro meses para que el ejército y los barcos
que comienzan a llegar de la isla de Cerdeña pongan fin al problema.
Por su parte, la gran Unión ya comenzó a mirar el cronómetro. La élite
europea teme que el subdesarrollo observe demasiado tiempo esta nueva
postal del Primer Mundo. (Miriela Fernández Lozano)