En New Hampshire Clinton y McCain revivieron esperanzas

RAMÓN SÁNCHEZ-PARODI MONTOTO*

Por un tilín Hillary Clinton ganó las elecciones primarias de New Hampshire (39% votos por Clinton, 36% por Obama, 17% Edwards, 5% Richardson) dando un borrón y cuenta nueva en sus aspiraciones a la nominación presidencial después de la derrota sufrida cinco días atrás en los caucus de Iowa. McCain logró una victoria imprescindible para sus aspiraciones al alcanzar el 37% de la votación.

La intervención del ex presidente Clinton y de la maquinaria del Partido Demócrata decidió a favor de Hillary en New Hampshire.

Se estima que hubo una participación electoral récord de medio millón de electores, pero lo sorprendente del resultado fue que el día antes de las primarias, las encuestas daban como promedio un 8,3% de ventaja a Obama en la preferencia de los votantes y el equipo de campaña de Clinton temía que fuese derrotada hasta por más del 10% de los votos. Las encuestas tomadas a la salida de las urnas indican que Hillary logró en esta ocasión una amplia ventaja del voto de las mujeres (10%), incluyendo las comprendidas entre los 18 y 26 años, además de que Obama, a diferencia de lo ocurrido en Iowa, no obtuvo amplia votación a favor en el voto entre los jóvenes (51% en New Hampshire versus 57% en Iowa). Estos dos resultados tienen el peso suficiente para explicar el margen favorable a la Clinton, a pesar de que Obama la superó en el voto de los hombres.

Otros dos factores pueden también explicar la victoria de Hillary. El apoyo de la dirigencia del Partido Demócrata en el estado y que William Clinton goza de mucha popularidad en New Hampshire. En un estado donde hay más afiliados republicanos que demócratas, cuatro de cada 10 independientes (no afiliados a ningún partido pero autorizados a votar por los demócratas o por los republicanos) votaron por los candidatos demócratas, mientras que solo tres de cada 10 lo hicieron por los republicanos, lo cual ayuda a sumar votos y puntos a los demócratas.

John McCain, por los republicanos, tomó un segundo aire.

Los temas que más importancia tuvieron para los demócratas fueron a partes iguales la situación económica del país y la guerra en Iraq (33% en cada tema); en un tercer lugar la situación de la atención a la salud. Los que consideraron la economía como el tema más importante, dividieron la votación entre Obama e Hillary, mientras que el afroamericano obtuvo la mayor parte de los votos entre los que mencionaron como temas prioritarios la guerra en Iraq y la atención a la salud.

Después de los resultados de New Hampshire, donde Hillary y Obama ganaron nueve delegados cada uno y Edwards solo cuatro, la Clinton cuenta con 187 delegados (la mayor parte de ellos los llamados superdelegados designados por el Partido en forma separada a las primarias y caucuses), Obama con 89 y Edwards con 50. Solo una minúscula parte de los más de 4 200 delegados que irán a la Convención Nacional Demócrata, a celebrarse en Denver el próximo septiembre.

La disputa entre los demócratas parece concentrarse ahora entre Hillary, Obama y Edwards, y todos estos han manifestado su decisión de continuar en la lucha hasta el final. El próximo momento decisivo en el proceso es el llamado "supermartes" o "martes tsunami" el próximo 5 de febrero. Estarán en juego más de 2 000 delegados, pero antes se producirán el caucus de Nevada el 19 de enero y las primarias de South Carolina el 26.

En la campaña de Hillary, cuyo equipo se encuentra en medio de una amplia reorganización, hay la tendencia a poner en segundo plano esos eventos y concentrar los esfuerzos en el "gigamartes", cuando se celebrarán primarias en estados que aportan un buen número de delegados, tales como California, Nueva York y New Jersey donde consideran tener posibilidades de ganar por márgenes holgados.

El equipo de Obama se inclina a dar la batalla en Nevada, que aun siendo un estado pe-queño cree tener buenas posibilidades de ganar, y de esa forma recuperar el impulso parado por el segundo lugar alcanzado en New Hampshire. Continuar con las primarias de South Carolina, un estado con numerosa población afroamericana, en el cual tendría como principal competidor a John Edwards, nativo del propio estado, con una buena base política y donde logró el único triunfo de primarias que tuvo en el 2004.

En los republicanos

Entre los republicanos el ganador absoluto fue John McCain, que vio recuperada su moribunda campaña. Después del decepcionante comportamiento de las recaudaciones durante el pasado año, que lo obligó a desmantelar su equipo nacional en el verano del 2007 y concentrarse en un trabajo "caso a caso", McCain estaba obligado a ganar en New Hampshire, estado donde consiguió derrotar a George W. Bush en las primarias del 2000.

McCain, con poco dinero, un debilitado equipo de campaña y poca propaganda, logró hacerse con la victoria (37% contra 32%) frente a su más fuerte y peligroso oponente, Mitt Romney, quien fue gobernador del vecino estado de Massachussets, tenía suficientes fondos, desarrolló una intensa campaña y tiene hasta una casa de verano en New Hampshire. Los otros oponentes: Michael Huckabee (el sorpresivo vencedor de Iowa, pero sin tiempo, organización ni dinero para montar un esfuerzo serio en New Hampshire); Rudolph Giuliani (quien ha abandonado estas contiendas para concentrarse en hacer campaña en Florida, donde los republicanos celebrarán primarias el 29 de enero); y Ron Paul (realmente un republicano que marcha contra la corriente política predominante en ese partido) alcanzaron pequeñas votaciones del 11%, 9% y 8%, respectivamente.

Para los que votaron por los republicanos, los temas prioritarios fueron la situación de la economía, la guerra en Iraq, la inmigración ilegal y las amenazas terroristas. McCain tuvo la preferencia de los electores en todos los temas, excepto en la inmigración ilegal donde Romney atrajo la mayor parte de los votantes debido a su posición a favor de la deportación de los ilegales.

Cuando se analiza la victoria de McCain uno de los aspectos que contribuyeron es la táctica de calcar las mismas acciones que le dieron el triunfo en el 2000, más el hecho de que no confronta en esta ocasión a una maquinaria tan fuerte como la de Bush en ese año y a su posición favorable a continuar el esfuerzo de guerra en Iraq con la "creciente" de fuerzas militares norteamericanas en ese país que ha tendido el efecto de aparentar que Iraq se pacifica y que las pérdidas de vidas norteamericanas han disminuido, lo cual es atractivo para los conservadores votantes republicanos.

McCain y Romney se enfrentarán el 15 de enero en Michigan, tierra natal de Romney y donde su padre fue gobernador por tres mandatos en la década de los años 60. Para ambos constituirá una prueba de fuego. Les quedan por delante las primarias de South Carolina el 26 de enero en la cual se presentarán dos aspirantes que cuentan con una fuerte base, religiosa evangélica, en el caso de Huckabee y de política conservadora y carismática, en lo que respecta a Fred Thompson.

La duda persiste en que hasta hoy no se ha presentado un candidato viable o con "elegibilidad" entre los republicanos. Hay que seguir valorando el desempeño que tengan en estos próximos eventos hasta el decisivo "gigamartes" del 5 de febrero.

Ha concluido la etapa de "laboratorio" político de los caucuses de Iowa y las primarias de New Hampshire sin que entre los demócratas o los republicanos ningún candidato haya podido repetir el triunfo.

*El autor fue jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C., de septiembre de 1977 a abril de 1989.

 

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