En la lírica cubana del siglo XX, la producción de Emilio
Ballagas (1908 – 1954) ocupa un lugar prominente. De él dijo Lezama
Lima que "vio fluir la ternura de lo divino como una sangre, como
una sangre que levantará las raíces y los ramajes del árbol que le
dará sombra a la interrogante y perdurable gracia de su poesía, más
allá de la sombría morada del fuego y del vacío". Y Nicolás Guillén,
tras leer la Elegía a María Belén Chacón, escribió: "Fino,
profundo y musical, me da una clara idea de la agilidad de su
talento y de la aristocracia de su sensibilidad.
El próximo Sábado del Libro (Palacio del Segundo Cabo, La Habana
Vieja, 11:00 a.m.), los lectores podrán disponer de una nueva
edición de Obra poética (Ed. Letras Cubanas), compilada y
prologada por Enrique Saínz.