Era, por lo menos para quien esto escribe, la voz femenina más
bella de Cuba en lo que a locución se refiere. Y era bella esa voz
porque su dueña era un cálido ser, gregario, solidario, con la
fraternidad como norma de vida. Y era esa fraternidad auténtica, de
la que no espera a que alguien nos esté viendo para hacer uso de
ella.
Gladys Goizueta fue de las personas que me recibieron cuando
inicié mi periplo profesional y humano en Radio Rebelde, y me guió
con mucho afecto y cientos de carcajadas en mi adaptación a la forma
cubana del lenguaje.
Era ella quien me corregía: "No Lil, no digas que te gustan los
templetes, jajajajaja, mira que acá eso tiene significación sexual,
jajajaja"¼
Recuerdo una vez que llegué a la radio en medio de una calentura
tremenda. Me habían embarcado. "Me dijeron que venían ahorita y
todavía estoy esperando". "No, Lil, recuerda que ahorita en Cuba
significa mas tarde y viceversa, jajajaja"¼
Y así, corregía con mucho afecto mis venezolanismos y disfrutaba
un mundo cuando yo, con reminiscencia zuliana a todo lo que me
emocionaba le decía: "¡Machete!"¼
Hace escasas semanas logré, gracias a Teresa, una extraordinaria
postproductora que acompaña nuestros intentos actuales de servicio,
hacer una llamada a Gladys. "Iré a verte pronto, Gladys, ahora estoy
que no puedo ni tomarme una cerveza, pero iré a verte. Lo prometo"
Y resulta que el pasado martes Gladys Goyzueta dejó de respirar
en su Habana natal y quien escribe, en Caracas, no pudo cumplir su
promesa de ir a abrazarla y compartir con ella una Bucanero y miles
de reflexiones.
Hablando del alcance de la radio, Gladys sentenciaba en una
promoción: "Cabemos en un bolsillo". Mi nostalgia hoy limita con el
recuerdo de la amiga que deja a Cuba y a la radio continental sin
una de sus más hermosas voces y conciencia.
(·) Periodista venezolana. Actualmente directora general del
canal de televisión TVES.