Desde
La poza del ángel (1994), Gina Picart Baluja hacía notar una
fuerte voluntad de estilo, en ese su primer libro de relatos. Arresto
creativo que reafirmaría en El druida (2000) y en sus obras
posteriores: la novela Malevolgia (2006) y La ciudad de los
muertos (2007). El pasado año su relato El príncipe de los
lirios alcanzó la primera mención en el Premio Iberoamericano de
cuentos Julio Cortázar.
Dueña de un imaginario poco habitual, entre el mito y la evocación,
sus narraciones se asientan en un arduo trabajo investigativo. El
jurado del Premio Carpentier distinguió su libro Oil on canvas
por la originalidad de los argumentos y los logros del lenguaje.
Eres una laboriosa escritora que insiste en ese "albur" que
significa presentarse a concurso, pero esta vez te ha tocado. ¿Cómo se
siente ser ganadora del Carpentier de cuento?
"Carpentier es mi escritor cubano preferido, y si algo envidio en
este mundo es su prosa. Pero —aunque me alegra haber ganado—, me duele
que este premio haya tardado y mis padres murieran sin verlo. Y debo
concursar aunque no quiera: trato de asegurar la economía de mi
familia con lo único que me gusta hacer y hago mejor".
¿Cuál es el universo temático de Oil on canvas?
"La plástica. En Oil on canvas cada cuento es una técnica
pictórica: hay dos óleos sobre lienzo, una serigrafía de Zaida del
Río, tinta sobre vitela y marginalia como en los códices medievales.
Son cuentos dedicados a lo que no fue. A las vidas que no pude vivir,
los sueños rotos. Sin embargo, no es un libro sombrío como
Malevolgia. Yo diría que posee una serena luz".
¿Te has vuelto con los años una escritora de lenguaje propenso al
barroco?
"Yo siempre he escrito como ahora. Aún en mi libro La ciudad de
los muertos, de temas cubanos, mantuve mi estilo. Y no voy a
cambiar, porque yo amo la belleza, uno de los dones supremos del
espíritu. Pero, indudablemente, el tiempo torna más compleja la
mirada".
¿Sigues interesada en los temas fantásticos o los has abandonado
definitivamente?
"Nunca he sido exactamente una escritora del fantástico ni de
ciencia ficción. Antiguo error de apreciación de algunos críticos. En
cuanto a lo fantástico, es la sustancia del pensamiento mágico
primigenio, lo arquetípico, el modo original de percibir el universo.
El arte no puede alejarse de la mente arquetípica, de algún modo tiene
que mantener vínculos con ella. Eso está muy claro para mí. Narrar por
narrar es el vacío".
¿En qué género te encuentras más cómoda, en el cuento o en la
novela?
"Un escritor verdadero tiene que ser capaz de trabajar bien
cualquier género literario. ¿Acaso no son todos ellos voces del alma?"
¿Cómo ve Gina Picart, su escritura, en el cuerpo cada vez más
nutrido de mujeres en la narrativa nacional?
"Yo he escrito bastante sobre mujeres, pero jamás entre mujeres. Me
niego a que mi escritura sea encasillada. A la hora de escribir soy
asexual. Yo escribo y mi patria es la literatura. Sin fronteras".