La carga contaminante en los macizos montañosos de Cuba experimentó
en el año 2007 una reducción de un siete por ciento, informaron en la
ciudad de La Habana especialistas del Ministerio de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).
El hecho evidencia la continuidad de la preservación de esos
frágiles ecosistemas, que poseen la mayor riqueza de diversidad
biológica de la Isla y son su principal tesoro, explicaron los
expertos en una síntesis sobre los resultados del año pasado.
Los lomeríos de la Cordillera de Guaniguanico (occidente),
Bamburanao y Guamuhaya (centro), al igual que los de Nipe-Sagua-Baracoa
y Sierra Maestra (oriente) disponen de más del 37 por ciento de las
áreas boscosas de la nación.
En ellos nacen los ríos y afluentes que forman la mayor parte de la
cuenca hidrográfica del archipiélago cubano.
El Plan Turquino para el desarrollo socio-económico integral de las
montañas fue creado en Cuba el dos de junio de 1987 para el provecho
del 18 por ciento del territorio nacional, de un tercio de sus bosques
y de más de 700 mil personas.
De acuerdo con estadísticas, 465 mil hectáreas recibieron
tratamiento en el 2007, lo que superó el 90 por ciento de lo
planificado.
A pesar de las afectaciones provocadas por las intensas lluvias
ocurridas durante los últimos meses del año anterior, la producción de
materia orgánica ascendió a seis millones de toneladas de humus de
lombriz, 12 de compost y 48 de biofertilizantes.
Las inversiones asociadas al Programa de Mejoramiento y
Conservación de Suelos ascendieron a 14 millones de pesos en 2007,
cuando concluyó el diseño y la implementación de la estrategia
nacional de educación y comunicación sobre el cambio climático.
En ese mismo período continuaron los estudios de Peligro,
Vulnerabilidad y Riesgos ante Desastres Naturales en las provincias de
Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara e Isla de la Juventud.
Igualmente, se terminó el diseño del Macroproyecto Escenarios de
Peligro y Vulnerabilidad en la Zona Costera Cubana y comenzó su puesta
en marcha.