— El presidente George W. Bush recomendó hoy a los miembros de su
gobierno sopesar nuevas medidas fiscales con el propósito de impulsar
la frenada economía estadounidense.
Sin embargo, según el mandatario republicano, no tomará ninguna
decisión oficial antes del discurso sobre el estado de la nación,
previsto para el próximo 28 de enero.
Portavoces de la Casa Blanca indicaron que en la rama ejecutiva hay
preocupación por el alza del petróleo, el repunte del desempleo y la
crisis hipotecaria, variables todas que amenazan con llevar a la
economía hacia una recesión.
Algunos analistas de renombre como el ex secretario del Tesoro,
Larry Summers, sugirieron a Washington inyectar en la industria
doméstica un impulso fiscal, que podría ser modulado por medio de un
recorte de tipos de interés.
También la Oficina Oval busca dejar todo en orden antes de las
elecciones presidenciales de noviembre, e impedir que los demócratas
tengan demasiados elementos para criticar a los postulantes
republicanos.
El índice de desempleo nacional aumentó marcadamente, a 5,0 por
ciento, en diciembre último, cuando la economía norteamericana sólo
logró generar 18 mil puestos de trabajo.
De acuerdo con el Departamento de Trabajo, se trata de la menor
expansión de ese sector en los últimos cuatro años, mientras la tasa
de desempleo anotó su mayor nivel desde 2005.